
Santo Domingo RD 2 septiembre.- El paquete vacacional «todo incluido» predominante en nuestros resorts no impide que muchos turistas salgan del hotel en excursiones. Esto beneficia al hotelero porque así no consumen las bebidas, comidas y otros servicios ya pagados.
También beneficia a los proveedores de las excursiones, casi siempre locales. Pero tan importante es la derrama económica que producen como la imagen que del país deriven los excursionistas. Si queremos que regresen, el reto será conseguir que esa imagen produzca mayor satisfacción.
Al presentar las facetas del país que no se consiguen en el hotel, las excursiones completan una imagen más amplia y rica para los recuerdos. Los más inclinados a hacerlas son probablemente los turistas que nos visitan por primera vez. Ellos pueden presumirse como los más activos y, por tanto, los más prestos a contar su historia a amigos y parientes al regresar a su país. También serían los más dispuestos a volver sin el «todo incluido». De ahí que las excursiones deben mirarse como un alicate de la promoción turística y un aliciente para los touroperadores internacionales.
Ellas son nuestra principal «oferta complementaria». Lideradas casi siempre por guías, los turistas participan de ellas para conocer algún atractivo, realizar alguna actividad específica o pasearse por nuestra geografía. Las que se hacen desde los diferentes polos turísticos tienen un itinerario predeterminado y una duración de menos de 8 horas. Usan autobuses, camionetas y camiones (adaptados para esos fines), carros, motores, buggies, lanchas, catamaranes, etc. de diferentes tipos. A la mayoría de los excursionistas se le recoge en el hotel y se le regresa al finalizar la excursión.
No se conoce ni el volumen de excursionistas ni los ingresos derivados. Pero se pueden hacer estimados gruesos rápidamente. Si a la Isla Saona, por ejemplo, la visitan anualmente unos 400,000 turistas extranjeros, a Los Haitises 120,000, Jarabacoa unos 80,000, y si unos 50,000 avistan las ballenas de Samaná se podría concluir que aproximadamente unos 800,000 hacen excursiones en el año. Eso permite estimar en un 17-20% del total de los extranjeros llegados en el 2013 por vía aérea (4,064,754), sin contar los dominicanos no residentes que visitan al país (625,016).
El estimado de los ingresos es más resbaloso. Esto así porque los precios de las excursiones varían significativamente y no se tienen datos ni indicios de la distribución por categoría. Según un informante autorizado, los precios por excursión pueden variar desde los US$30 a los US$150, sin contar lo que pueda gastar el turista de su bolsillo. Si asumimos un gasto promedio total de US$100, todos los excursionistas gastaron entre US$80 y US$100 millones el pasado año.
La oferta actual de excursiones es sorprendente. De las 355 actividades turísticas listadas en el sitio TripAdvisor (http://www.tripadvisor.es/Attractions-g147288-Activities-c25-Dominican_Republic.html) como ofertadas por el país, dos terceras partes calificarían como excursiones. Estas aparecen «rankeadas» en función del grado de satisfacción del cliente, pero las que mejor posición tienen no son necesariamente las más populares. De todos modos, esta clasificación no es representativa porque los turistas que se toman la molestia de reportar sus evaluaciones introducen un sesgo estadístico.
Proveedores
Según los reportes informales de los proveedores de excursiones, la más popular a nivel nacional es la del Jeep Safari ($90). Esta consiste en un paseo del día entero por la campiña dominicana, con un almuerzo en algún «rancho» y algún paseo entre cafetales, cañaverales o cacaotales. En Punta Cana le siguen las excursiones a Saona ($95), al Marinarium y a Santo Domingo, mientras en Puerto Plata son muy populares las de Ocean World, Playa Grande y el City Tour.
Pero la gama de excursiones incluye actividades poco conocidas para los dominicanos. Entre las marinas se ofertan toboganes, catamaranes con fondo de cristal y plataformas flotantes para nados con delfines, mantarrayas y leones marinos, además de la opción de recibir tratamientos de spa en medio del mar. El avistamiento de las ballenas a principios de año es talvez la excursión marina mas solicitada.
Otras excursiones incluyen los paseos en helicóptero ($85 por 15 minutos), los «zip lines» de aventura, las visitas a cuevas (Fun Fun, Maravillas), las caminatas ecológicas, las subidas a los picos Duarte y Diego de Ocampo, el «rafting», «canyoning», y «trekking» en algunos sitios montañosos del interior, los monumentos nacionales mejor conocidos, el Lago Enriquillo y el avistamiento de aves en Elías Pina. La excursión conocida como «Cachondeo Caribeño» implica montar a caballo, hacer «snorkel», un buffet caribeño y muchas bebidas nacionales.
No se conocen mediciones de los niveles de satisfacción de los turistas con las excursiones. Pero se puede suponer que son altos, en parte porque las libaciones y las atenciones de los guías aderezan la experiencia. Urge estudiar los niveles de satisfacción ñmas allá de lo que pueda ofrecer TripAdvisoróporque las excursiones son un elemento clave de la experiencia turística y tienen un impacto real sobre la imagen del destino.
No todo es bendiciones en este vigoroso mercado. Algunos de los proveedores se quejan amargamente de las comisiones que deben pagar a los touroperadores receptivos ñ de entre un 45 y un 68%– y eso encarece los precios. De hecho estos servicios tienen una carga de intermediación enorme. Los touroperadores receptivos (nacionales) regularmente acuerdan las excursiones con los touroperadores mayoristas (internacionales) y los Representantes de estos últimos en el país las ofrecen a los turistas. Aunque se ofertan también en los mostradores del hotel, el nivel de inducción es alto porque se pagan comisiones a esos tres niveles de intermediación.
Otro gran problema lo crean los proveedores informales que no están sujetos a las regulaciones. Esta competencia desleal no solo es urticante para los proveedores formales, sino que además relaja la calidad de los servicios. A eso hay que añadir que muchos de los lugares visitados no cuentan con las infraestructuras necesarias para hacer que la experiencia de la visita sea más placentera. Hace tiempo que debimos embarcarnos, por ejemplo, en un gran proyecto para mejorar las facilidades y servicios en algunas de las principales áreas protegidas.
Son muchos los reportes que señalan la escasez de «oferta complementaria» como el principal problema que ven los touroperadores internacionales en nuestro destino. Se puede inferir entonces que las excursiones existentes estén satisfaciendo a esos cruciales intermediarios. El país tiene el reto de multiplicarlas y mejorarlas y para eso debe mediar un esfuerzo de poner en valor atractivos no explotados.
2014-09-02 15:21:46