Santo Domingo, RD, 23 de octubre de 2019.-
Discurso del gobernador, Lic. Héctor Valdez Albizu, en el septuagésimo
segundo aniversario del Banco Central de la República Dominicana
Constituye para mí un verdadero honor dirigirme nueva vez a la Junta Monetaria,
al personal del banco e invitados especiales, en ocasión de la celebración del
septuagésimo segundo aniversario del Banco Central de la República Dominicana,
institución creada un día como hoy del año 1947, como el ente emisor de la moneda
nacional y ejecutor de las políticas monetaria, cambiaria y financiera.
Luego de una amplia historia de 72 años de vida institucional, hoy podemos
afirmar con toda certeza que contamos con un banco central moderno, transparente y
con un alto nivel de credibilidad, comprometido con la estabilidad macroeconómica y el
crecimiento sostenido. Estos logros le han hecho merecedor de numerosos
reconocimientos que han cimentado su prestigio, tanto en el escenario económico
nacional como internacional, lo que debe ser motivo de profundo orgullo para toda la
familia bancentraliana y el país.
Debo expresarles con toda humildad, la gran satisfacción que siento por el
camino recorrido por la institución en estos 22 años que he tenido la oportunidad de
ejercer el cargo de gobernador. En especial, quiero manifestar mi gratitud al
excelentísimo señor presidente de la República, Lic. Danilo Medina Sánchez, por su
confianza y por el apoyo incondicional que siempre ha brindado al banco central, lo que
le ha permitido desempeñar sus funciones con autonomía e independencia, cumpliendo
con lo establecido en la Constitución de la República y la Ley Monetaria y Financiera.
Sin lugar a dudas, el respaldo recibido de los honorables miembros de la Junta
Monetaria ha sido determinante para poder cumplir con el objetivo de estabilidad de
precios y el buen funcionamiento y seguridad de los sistemas financiero y de pagos.
Igualmente, nos sentimos afortunados de contar con un equipo de funcionarios y
empleados, de alta formación académica, con elevado nivel ético y profesional,
comprometidos con la excelencia y los valores institucionales que nos identifican.
Les confieso mis queridos amigos en lo personal que, es la guía constante de
Dios, quien todo lo puede, y el apoyo incondicional y la comprensión de mi amada
esposa Fior, mi querido hijo Héctor Manuel, mi adorada madre y mis hermanos, lo que
me impulsa cada día a cumplir mis labores con el entusiasmo y la pasión de siempre,
sacrificando un precioso tiempo de familia.
Permítanme, como es costumbre en cada comparecencia en ocasión del
aniversario, presentarles una visión del panorama internacional y los principales
resultados de la economía dominicana en el período enero ? septiembre, así como las
perspectivas para el cierre del año.
Recién acabo de regresar de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial
de 2019, celebradas en la ciudad de Washington, DC. En estas reuniones, se discutió
ampliamente el reto que enfrentan las economías, tanto las más avanzadas como las
emergentes, ante un panorama económico internacional complejo, convulso y con un
alto nivel de incertidumbre. De manera particular, las disputas comerciales entre
Estados Unidos y China, la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea
(Brexit) y las tensiones geopolíticas en varias regiones del mundo, han provocado una
ralentización del comercio internacional y una desaceleración del crecimiento global.
Como expresara la nueva Directora-Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en la
sesión plenaria del referido evento, «se observa una desaceleración en casi el 90.0 %
del mundo, proyectándose un crecimiento de 3.0 % en la economía mundial para 2019,
la tasa más baja desde comienzos de la década».
En sus pronósticos para las economías industrializadas, el FMI estima un
crecimiento de 2.4 % para Estados Unidos de América en 2019, lo que significa una
desaceleración con respecto al 2.9% alcanzado en 2018, producto de una moderación
en el consumo y la inversión como consecuencia de la guerra comercial con China y de
la desaparición del impulso fiscal proveniente de la reforma impositiva de la
Administración Trump. Asimismo, la Zona Euro crecería apenas 1.2 % en este año,
como resultado de una demanda externa débil y de una menor producción del sector
industrial en países como Alemania, Italia, entre otros.
En lo referente a las economías emergentes, el FMI espera un crecimiento de
3.9 % para 2019, una desaceleración con respecto al 4.5 % alcanzado en 2018. Esta
reducción del crecimiento está explicada por un menor dinamismo en las economías
grandes, principalmente China e India, que luego de haber alcanzado crecimientos
promedio superiores a 7.0 % entre 2013 y 2018, registrarían expansiones en torno a
6.1 % en el presente año. Para América Latina y el Caribe, las proyecciones son menos
alentadoras, estimándose un crecimiento de 0.2 % en 2019 por la debilidad en las dos
economías de mayor tamaño de la región, Brasil y México, que crecerían menos de 1.0
%, y por recesiones en países como Venezuela, Argentina, Ecuador y Nicaragua.
En este contexto, para contrarrestar el impacto negativo de la incertidumbre
internacional y la desaceleración del crecimiento doméstico de los países, la mayoría
de los bancos centrales del mundo han iniciado procesos de flexibilización monetaria, a
través de reducciones en sus tasas de interés de política monetaria y de programas de
provisión de liquidez.
Por ejemplo, la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) ha estado
proporcionando mayor liquidez al sistema financiero, a través de acuerdos de recompra
(repos) y de la compra de bonos del tesoro de corto plazo por unos US$ 60,000
millones mensuales. Asimismo, el Banco Central Europeo está aplicando un programa
de provisión de liquidez para la canalización de crédito al sector privado, a la vez que
ha retomado la compra de activos de deuda soberana, en esta ocasión por un monto
de ? 20,000 millones de euros mensuales. En América Latina, en adición a las
reducciones de tasas de interés de política en la mayoría de los países, los bancos
centrales de Brasil, Chile y Costa Rica han adoptado programas de provisión de
liquidez para dinamizar los préstamos al sector privado.
Soy de opinión que, en los tiempos que vivimos, los bancos centrales deben ir
más allá de las medidas tradicionales que contienen los libros de texto y la ortodoxia
promovida históricamente por los organismos internacionales. En esta nueva realidad,
el hacedor de política monetaria debe encontrar formas alternativas de proveer liquidez
a la economía, sin poner en riesgo su objetivo de inflación y la estabilidad. Es por eso
que, a nivel global, junto a las reducciones de tasas de interés, se vienen
implementando medidas de política monetaria no convencionales.
En el caso particular de la República Dominicana, ante un entorno internacional
complejo y frente a la moderación de la actividad económica doméstica durante los
primeros meses del año, se redujo la tasa de política monetaria en 100 puntos básicos
(de 5.50 % en mayo a 4.50 % en la actualidad), a la vez que se aprobaron medidas no
convencionales de flexibilización monetaria, particularmente la liberación de recursos
del encaje legal por más de RD$ 34 mil millones, para ser canalizados por las
entidades de intermediación financiera a los sectores productivos.
Estas medidas han logrado dinamizar el crédito privado en moneda nacional, el
cual se ha incrementado en RD$ 55,586.8 millones desde junio a la fecha. De este
monto, RD$ 25,197.6 millones equivalentes al 73.3 % del total liberado, corresponden a
recursos del encaje legal, mientras RD$ 30,389.2 millones proceden de fondos
disponibles para préstamos de las entidades de intermediación financiera. En términos
interanuales, el crédito al sector privado en moneda nacional ha crecido en torno al
11.0 % a la fecha.
Permítanme informarles en este momento, estimados amigos y amigas, que
cifras preliminares confirman que las medidas de flexibilización monetaria han tenido un
efecto positivo en la economía dominicana. En ese sentido, me complace anunciar al
país que en el mes de septiembre la actividad económica real registró un
crecimiento interanual de 5.1%, luego de haber alcanzado un 4.8% en el mes de
agosto. De esta forma, durante los primeros nueve meses del año, el Producto
Interno Bruto registró un crecimiento interanual de 4.8% el más alto de América
Latina y el Caribe. Como dominicanos, debemos sentirnos orgullosos de mantener
nuestra posición como economía líder de la región, a pesar del entorno adverso que
enfrentamos.
En este comportamiento, las actividades de mayor incidencia durante los
primeros nueve meses del año fueron: Servicios Financieros (8.8 %), Construcción (8.5
%), Energía y Agua (7.9 %), Otras Actividades de Servicios (6.9 %), Transporte (5.2 %),
Actividades Inmobiliarias (5.0 %) y Agropecuaria (4.2 %).
En cuanto a la actividad Hoteles, Bares y Restaurantes es preciso destacar que
no obstante las dificultades por las que ha atravesado el turismo, como resultado de
una campaña mediática negativa en medios internacionales sobre República
Dominicana, la misma registró un crecimiento interanual positivo de 1.0% en eneroseptiembre
de 2019.
Pienso que es importante reconocer que nada estructural ha cambiado en el
turismo y que el país mantiene su atractivo como uno de los principales destinos de
América Latina. Por esta razón, es de esperarse que en el corto plazo el turismo
recupere el dinamismo de los últimos años. De hecho, los efectos de la campaña
mediática internacional sobre el turismo han comenzado a ceder, proceso que deberá
acelerarse luego de que el Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos
(FBI) confirmara la versión de las autoridades dominicanas de que los decesos que
originaron la difusión de información negativa correspondieron a causas naturales.
Un aspecto importante a destacar es que la reacción positiva de la economía a
las medidas monetarias se ha dado en un contexto de estabilidad de precios. En
efecto, la inflación acumulada al mes de septiembre alcanzó 2.38 % y la inflación
interanual se situó en 2.02 %, manteniéndose por debajo del límite inferior del rango
meta de 4.0 % ± 1.0 %, establecido en el Programa Monetario. No podemos dejar de
mencionar que la estabilidad de precios se ha mantenido a pesar de que la sequía que
ha afectado al país provocó una mayor inflación de alimentos, la cual fue compensada
parcialmente por la caída interanual de precios en los sectores de transporte y
viviendas.
En cuanto al mercado laboral, las últimas cifras disponibles de la Encuesta
Nacional Continua de Fuerza de Trabajo reflejan en promedio unos 156,500 nuevos
ocupados netos entre abril-junio 2018 y abril-junio 2019, por lo que en los siete años
transcurridos desde octubre de 2012 a junio 2019 se han acumulado 831,725 empleos
adicionales. Un punto a destacar en las cifras del mercado laboral es que, la tasa global
de participación, es decir, la cantidad de personas en edad de trabajar que se
encuentra ocupada, se ubicó en 65.2% en abril-junio de 2019, un máximo histórico para
este indicador.
En este mismo sentido, el promedio anualizado de la tasa de desocupación
abierta, es decir, aquella que incluye a las personas de 15 años de edad y más, que se
encuentran buscando activamente trabajo, se ubicó en 5.9%, por debajo del promedio
de los países de América Latina y el Caribe, según las últimas cifras disponibles de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Más allá de sus efectos en el mercado laboral, el crecimiento económico
también ha contribuido a mejorar otros indicadores sociales como la pobreza y la
desigualdad. Como se ha afirmado en otros foros, la pobreza monetaria bajó de 39.7 %
en el año 2012 a 22.8 % al cierre de 2018, esto significa que aproximadamente un
millón y medio de dominicanos lograron superar el umbral de la pobreza en seis años.
Dentro de este comportamiento de la pobreza general, resulta importante destacar que
la proporción de pobreza extrema o indigencia descendió de 9.9 % a 2.9% durante ese
mismo período, unos seiscientos cincuenta mil indigentes menos, lo que representa un
logro extraordinario.
Asimismo, se ha observado una disminución gradual de la desigualdad, medida
por el coeficiente de Gini, el cual pasó de 0.487 en 2012 a 0.439 el pasado año,
indicando que la economía dominicana se encuentra entre los cuatro países de menor
nivel de desigualdad en la región, hecho que fue destacado por la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su reciente publicación Panorama Social
de América Latina edición 2018.
En lo referente a las cuentas externas, nos complace compartir con ustedes que,
de acuerdo a cifras preliminares, el déficit de cuenta corriente para el período eneroseptiembre
fue de apenas US$ 587.6 millones. Es importante destacar que la
inversión extranjera directa ascendió a unos US$ 2,040 millones, monto que
permitiría financiar casi cuatro veces dicho déficit.
Dentro de la cuenta corriente, las exportaciones totales crecieron 2.9 %
interanual, alcanzando US$ 8,429.9 millones al mes de septiembre. Asimismo, las
exportaciones nacionales, que representan un 44.1 % de las exportaciones totales,
aumentaron 6.1 % en enero ? septiembre, destacándose las ventas de minerales, que
lograron un crecimiento de 13.2 %, principalmente por las exportaciones de oro debido
a los mejores precios internacionales.
En cuanto al turismo, el país recibió cerca de 5 millones de visitantes en eneroseptiembre
de 2019, lo que significó ingresos por US$ 5,767.2 millones en el período,
una ligera disminución de 0.8 % con respecto a igual periodo del año anterior. El menor
desempeño del turismo fue compensando en gran medida por las remesas, las cuales
crecieron 8.8 % interanual, unos US$ 426.6 millones adicionales a los registrados
a septiembre del pasado año.
Al 18 de octubre, las reservas internacionales ascendieron a US$ 7,668.6
millones, equivalentes a 4.2 meses de importaciones de bienes y servicios, excluyendo
las zonas francas. Un logro indiscutible es que el país ha fortalecido su posición de
reservas internacionales sin poner en riesgo la estabilidad relativa del tipo de cambio.
En ese sentido, en el presente año, a pesar de los efectos que sobre el mercado
cambiario han tenido el escenario internacional adverso y el entorno doméstico
caracterizado por la incertidumbre propia del proceso electoral, la depreciación
acumulada se mantuvo por debajo del promedio de América Latina, alcanzando 4.9 %.
Estoy consciente de que los movimientos recientes en el mercado cambiario han
generado aprensión en algunos sectores de la sociedad. Los que me conocen saben
que tengo un compromiso innegociable con la estabilidad cambiaria y que estas
situaciones que se han presentado, producto de la incertidumbre política como señalé
anteriormente, serán enfrentadas y resueltas de manera contundente.
En apoyo a la actividad económica, contamos con un sistema financiero que se
destaca por su liquidez, solvencia y rentabilidad, así como el bajo nivel de riesgo de su
cartera de créditos. Según la Superintendencia de Bancos, a agosto 2019, el
coeficiente de solvencia fue de 18.15 %, superior al coeficiente mínimo de 10.0 %
requerido legalmente. Asimismo, a septiembre 2019, las utilidades de los intermediarios
financieros alcanzaron RD$ 26,691.0 millones, para una rentabilidad sobre el
patrimonio promedio (ROE) de 19.8 % y sobre los activos (ROA) de 2.4%. El índice de
morosidad se situó en 1.69 %, con provisiones superiores al 100 por ciento.
En lo referente a los bancos múltiples, que representan el 86.8 % de los activos
netos del sistema financiero, la rentabilidad del patrimonio ascendió a 22.4 %.
Asimismo, la morosidad de su cartera de créditos fue de 1.63%, con una cobertura de
174.2 % sobre cartera vencida.
En el marco de la regulación del sistema financiero, la Junta Monetaria aprobó la
modificación del Reglamento Cambiario, incorporando las disposiciones sobre la
Plataforma Electrónica de Negociación de Divisas, administrada por el Banco Central,
así como el establecimiento de nuevos límites a la Posición Neta en Moneda
Extranjera, con el propósito de contribuir a preservar la estabilidad financiera y
cambiaria.
Sobre este particular, nos complace informarles que, desde el pasado lunes 21
de octubre de 2019, los bancos múltiples se encuentran transando sus
operaciones dentro de la Plataforma Electrónica de Divisas, dando inicio a la
primera etapa del proceso de modernización del mercado cambiario en un ambiente
electrónico, de mayor eficiencia y transparencia.
Apreciados amigos, permítanme referirme a algunos temas que en la coyuntura
actual son objeto de discusión en los bancos centrales. Específicamente, quiero
destacar el rol de estas instituciones en la regulación de las empresas de tecnología
financiera, FINTECH, y en la implementación de mecanismos de seguridad informática
o ciberseguridad.
En la República Dominicana, con la asistencia del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), estamos elaborando la normativa de las FINTECH para conferir
seguridad jurídica a los servicios ofrecidos por estas empresas, que constituyen un
mecanismo más ágil de inclusión financiera. En lo relativo al fortalecimiento de la
ciberseguridad, en el Banco Central se está instalando un Centro de Respuesta a
Incidentes de Seguridad Cibernética (CSIRT), el cual estará interconectado con el
sistema bancario con el objetivo de mitigar y fortalecer la capacidad de reacción ante
incidentes que pudieran afectar las entidades financieras y demás participantes del
Sistema de Pagos.
Otro tema que continúa en el debate en los organismos internacionales,
abordado nueva vez en la reunión del FMI, es el llamado a los bancos centrales a un
rol más proactivo en la contribución de soluciones para la identificación y atenuación de
los impactos del cambio climático, dado los riesgos que podrían presentar a los
sistemas financieros y a las actividades productivas de los países.
Sobre este tema, el Gobierno Dominicano inició en el año 2017 un amplio plan
de reforestación, orientado a sembrar de árboles las cuencas hidrográficas media y alta
de la región sur del país. Dicho plan, liderado por la presidencia y los ministerios de
Agricultura y Medio Ambiente, tiene como meta principal intervenir un área de 726,000
tareas. Hasta el momento se ha ejecutado casi un 65.0 % del plan, habiendo sembrado
unas 468,500 tareas de árboles frutales y maderables.
Antes de concluir mi intervención, quisiera referirme a las perspectivas de la
economía dominicana. Pienso, que a pesar del entorno difícil que nos ha tocado
enfrentar en el presente año, lograremos alcanzar las metas que nos hemos trazado.
Tomando en consideración los efectos rezagados de la reducción de la tasa de
política monetaria y los recursos del encaje legal pendientes por desembolsar,
los cuales saldrían más rápidamente a la economía tras la disposición que
elimina la sectorización de estos fondos, se espera que la demanda agregada
continué reaccionando positivamente, proyectándose un crecimiento cercano al
potencial de 5.0 % para el cierre del año.
Ese crecimiento vendría acompañado de una inflación en torno a 3.5 %,
dentro del rango meta de 4% ± 1%. Asimismo, la recuperación gradual del
turismo, el dinamismo de las exportaciones y de las remesas, permitirían que la
cuenta corriente de la balanza de pagos cierre el año con un déficit alrededor de
1.6 % del PIB, muy por debajo de su promedio histórico. Se espera de igual forma
que la inversión extranjera directa supere los US$ 2,500.0 millones en 2019.
Estimados amigos, la República Dominicana sin duda alguna ha demostrado
una vez más su capacidad de resiliencia ante situaciones difíciles. Es indiscutible que
en este proceso la política monetaria ha jugado un rol de primer orden. Como mencionó
la Directora-Gerente del FMI en su discurso citado anteriormente, «la desaceleración
del crecimiento requiere que la política monetaria siga brindando apoyo. Pero, por sí
sola no basta.»
En ese sentido, debo señalar que hemos logrado fortalecer la coordinación de
políticas con el Ministerio de Hacienda. En el caso de la recapitalización del Banco
Central, hemos firmado un memorándum de entendimiento que ya fue aprobado por la
Junta Monetaria, organismo que conocerá en la próxima semana el proyecto de
modificación de la ley de recapitalización que posteriormente será remitido al Congreso
vía el Poder Ejecutivo. Esta importante reforma estructural contribuirá a un mejor
ordenamiento de la política monetaria y las finanzas públicas, así como a la
sostenibilidad de la deuda y al crecimiento económico.
Es importante destacar que el crecimiento económico sostenido y el
fortalecimiento de los fundamentos macroeconómicos que ha presentado la República
Dominicana en los últimos años constituyen la base principal para el desarrollo de los
proyectos del sector privado y la atracción de inversión extranjera. En adición, es
importante continuar avanzando en la mejoría de la competitividad de los sectores
productivos, con el objetivo de incrementar la productividad y el crecimiento. Asimismo,
debemos fomentar las alianzas público-privadas (APP) con el fin de aumentar
inversiones estratégicas para el desarrollo económico de largo plazo.
Quisiera aprovechar la oportunidad para exhortar a todos los dominicanos y
dominicanas, a cuidar con celo la estabilidad económica y social que exhibimos y a
aunar esfuerzos para continuar construyendo un mejor país, con igualdad de
oportunidades y mayores ingresos para la población más vulnerable. Como señaló el
economista francés Thomas Piketty, autor del libro, éxito de ventas internacional, El
Capital en el Siglo XXI, «es importante reconocer que la innovación y el crecimiento por
sí mismos no son suficientes para moderar la desigualdad de las riquezas».
Es por esta razón que debemos promover políticas que además de contribuir al
crecimiento, permitan reducir la desigualdad en la distribución del ingreso y mejorar el
poder adquisitivo en la base de la pirámide social. En todos nosotros está la clave del
éxito.
Definitivamente, esta es una nación bendecida por Dios, protegida por la Virgen
de la Altagracia. Sigamos apostando con optimismo al futuro de nuestra nación.
Muchas gracias.
Santo Domingo, RD, 23 de octubre de 2019.-
2019-10-23 21:16:38