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Revivirá Sherlock Holmes por obra del escritor británico Horowitz

Londres, 22 Ene (PL).- Dotado de un ojo de lince y un instinto certero, Sherlock Holmes revivirá en manos del británico Anthony Horowitz, un escritor de historias infantiles, quien lo traerá de nuevo a la página impresa.

Su creador, Arthur Conan Doyle, pretendió una vez dejarlo descansar en paz para siempre, amargado porque la saga del famoso detective había orillado el resto de su narrativa, pero no tuvo más remedio que resucitarlo ante el clamor multitudinario de los lectores.

Ahora Horowitz se propuso traer de vuelta a este personaje invicto en la historia de la literatura, autorizado por los albaceas del legado de Conan Doyle. Será, según dijo, el mismo Holmes cuya silueta de galgo, su pipa y largas ensoñaciones llevamos todos vivo en nuestros recuerdos.

Holmes lo flechó con un lazo de amor perdurable, cuando tenía apenas 16 años y no ha resistido la tentación de prodigarle nuevas aventuras. Un amor renovado con una pasión sin tregua, que lo ha hecho releer una y mil veces la saga del detective, cuya alta y estilizada figura rememora la de Don Quijote, con Watson como una versión moderna de Sancho Panza.

Tampoco hará concesiones de época. Las pesquisas del sagaz investigador estarán ambientadas en los años 90 del siglo XIX. La Ã?nica diferencia la marcará «la naturaleza de los delitos, el mundo en que se verá metido».

Consciente de la leyenda negra que acompaña a los creadores que recurren a los libros con fama asentada para reinventarlos -por lo general asociada a la falta de inspiración o mengua del talento-, Horowitz recalca que en su caso no se trata de un gesto desesperado.

Simplemente quiere devolver a las nuevas generaciones las emociones de su juventud con Holmes a bordo de renovadas incitaciones policíacas, poniendo una vez más en juego su raciocinio, su genio despierto y vivaz, su capacidad de ver lo que otros no ven para descubrir al culpable.

Un genio iluminado también por la poesía, un alma en el fondo solitaria, perdida en sus propias cavilaciones frente al ardiente fuego de la chimenea, con la música flotando sobre el como una caricia, anhelando tal vez una Dulcinea.

2011-01-22 14:24:20