Gente

Película Lisanka ironiza en busca de la igualdad de género

Caracas, 18 Ago. AVN.- De un cuento de dos páginas, el director cubano Daniel Díaz Torres se inspiró para escribir un guión de 90, que luego se transformó en la película Lisanka, la historia de una joven campesina disputada por tres hombres en medio de la crisis de los misiles de Cuba, en el año 1962.

Estados Unidos conminó a la URSS a retirar los cohetes y armamentos estratégicos situados en territorio cubano. La respuesta de Cuba fue dar la orden de combate para garantizar la defensa de la patria amenazada. Durante los días que duró la crisis el pueblo se mantuvo movilizado, dispuesto a defender sus conquistas.

La película, que tuvo como detonante el relato En el kilómetro 32, de Francisco García, el cuarenta aniversario de la crisis de los misiles y la película 13 días, dirigida por Roger Donaldson, sobre la Guerra Fría, y que Díaz Torres critica: «Allí los cubanos no existen, se veía una gente correteando, cuando el centro de la crisis era la gente que vivía en esos pueblitos».

El director, en cuya trayectoria tiene largometrajes como Hacerse el sueco, Kleines Tropicana y Alicia en un pueblo de maravillas, aclaró que Lisanka no es una película histórica.

«Más bien pretendía plasmar en un nivel más emotivo el espíritu y la atmósfera de ese momento que casi bordea lo surreal», destacó el cineasta quien desarrolló la historia en un pueblo imaginario denominado Veredas de Guayabal.

En esta coproducción entre Cuba, Venezuela y Rusia, que se estrenará este viernes 19 de agosto, distribuida por Amazonia Films, y que estará en la red de Salas de la Cinemateca, participan las productoras criollas Delfina Catalá y Alexandra Solórzano.

Además de provocar risas en el público con frases como la que dice el cura del pueblo (interpretado por el actor venezolano Jorge Palacios): «Dios le perdonó a Magdalena haber sido puta pero nunca le hubiese perdonado ser comunista», el humor y la ironía también son elementos para la crítica social.

Tanto la protagonista, Lisanka, al frente de un tractor rosado, como su alterego, Teté, tildada como la «puta del pueblo», mandan un mensaje de igualdad dentro del film. En palabras del director:

«Ganar ese espacio de igualdad (de género) que la película asume irónicamente, no es manejar un tractor, se trata de un sentido más profundo, que se respete como ser humano, su individualidad».

La película, en la que se muestran las contradicciones de clases, la presencia de la Unión Soviética en la isla y las contingencias de un proyecto social aún en construcción, participó en el XXXI Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, y fue ganadora del premio al Mejor Guión en el 9no. Festival Internacional de Cine Cuenca de Ecuador, 2010.

La actriz Miriel Cejas (Lisanka) también ganó a la Mejor Actuación Femenina en el vigésimo Festival Iberoamericano de Cine de Ceará -Brasil -2010.

En la película también participan Carlos Enrique Almirante, conocido por su participación en Habana Eva, que interpreta a Sergio; Rafael Ernesto Hernández, quien encarna al joven Aurelio, y el actor ruso Kirill Zolygin como Volovia, soldado soviético. Los tres tratan de conquistar a Lisanka pero encerrados en los prejuicios sociales.

«El revolucionario, el no revolucionario, y el soldado soviético la quieren como una posesión, no la respetan como una individualidad, no piensan qué quiere ella, cuáles son sus anhelos, sus sentimientos», apunta que realizador de la cinta».

También, se refleja la mirada moralista de la sociedad en el personaje de Teté, señalada por andar con quien le da la gana y por ser puta y gustarle, como lo confiesa. «Muchas personas se han quedado marcadas por hacer cosas que están fuera de la convención y eso ha limitado sus vidas», apuntó el director.

Pese a los años pasados desde el 62 hasta ahora, y pese a Lisanka, para Daniel Díaz Torres «La moralina que desgraciadamente continúa».

2011-08-18 18:50:51