Por: Alejandro Gómez
Brasilia, 22 nov (PL).- El choro, considerada la primera música popular urbana típicamente brasileña, dispone desde el 10 de noviembre de un hermoso local destinado a espectáculos, conferencias, clases, preservación y todo tipo de acciones para mantener vivos los ricos géneros nacionales.
La belleza del Espacio Cultural del Choro viene de la mano de su diseñador, el famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, quien donó su proyecto y afirmó ser uno de los admiradores de esa expresión musical, nacida en Río de Janeiro en 1880, hace ya más de 130 años, con base en el carácter lánguido, teñido de tristeza, que predominaba en las ejecuciones de pequeños conjuntos de intérpretes en esa época.
Según el archivo del diario Folha, la composición musical de los primeros grupos de choroes (llorones) giraba en torno a un trío integrado por la flauta, para los solos, guitarra, para los acompañamientos graves, y cavaquinho (guitarra pequeña), asociada al seguimiento más armónico, con acordes y variaciones.
Para la difusión de esa música en Brasilia existía desde 1977 el Club del Choro, la más tradicional institución del género en todo el país, dedicado al rescate y la actualización de la obra de grandes compositores nacionales como Pixinguinha (Alfredo da Rocha Viana Filho), Ernesto Nazareth, Chiquinha Gonzaga, Jacob do Bandolim, Heitor Villa-Lobos, Waldyr Azevedo, Ary Barroso, Radamés Gnatalli, Tom Jobim y Dorival Caymmi, entre muchos otros.
Pese a ser patrimonio inmaterial de Brasilia y ostentar la Orden del Mérito Cultural, otorgada por la Presidencia de la República, el Club funcionaba hasta ahora en el vestuario de los empleados del capitalino Centro de Convenciones Ulysses Guimaraes.
Gracias al proyecto donado por Niemeyer en 2005, y concluido recientemente, su nueva sede es un espléndido conjunto arquitectónico unido a otras obras suyas en esta capital. En dos mil metros de área construida en el Sector de Divulgación Cultural de esta moderna urbe, el local dispone de un café-concierto para 420 personas.
Asimismo, albergará la Escuela Brasileña de Choro Raphael Rabelo, con capacidad para mil alumnos, y el futuro Centro de la Memoria y Referencia del Choro, bajo supervisión de la Universidad de Brasilia.
En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, el director de la instalación, Henrique Lima Santos Filho, señaló que el local es la recompensa a una larga lucha por crear las condiciones más propicias, a la altura de la rica música popular brasileña.
Precisó que «Brasil es un país, al igual que Cuba, poseedor de una rica música popular. La gran virtud de esa donación de Niemeyer, un hombre de gran sensibilidad, es dotar al artista brasileño de un local al nivel de su música».
Lima lamentó que el choro frecuentemente no ocupe un lugar en los grandes medios de prensa, que por intereses de mercado divulgan más otros ritmos, sobre todo foráneos. De ahí, subrayó, «el gran significado de este espacio: la posibilidad de recibir a los artistas de todo Brasil en una casa que les ofrece dignidad y una oportunidad de mostrar su labor».
Hablando de futuro, señaló que es tradición del centro resaltar la vida y obra de grandes artistas nacionales en programaciones anuales. Adelantó que 2012 será dedicado a un artista vivo, Chico Buarque de Hollanda, bajo el título Mi caro amigo Chico. Durante todo el año, agregó, vamos a invitar a músicos del país para que rindan homenaje a nuestro excepcional cantautor.
2011-11-22 19:05:54