Alexis Correia
Ekvall conversó con el periodista Alexis Correia, a propósito de la presentación de su libro Fuera de foco hace justamente un año, en el que narró en primera persona su historia personal de cáncer
La Miss Venezuela 2000 y Mata se aliaron para difundir la labor de la fundación Senosayuda
Hace 9 años y 7 meses, Eva Ekvall declaró proféticamente en las páginas de este diario: «No tengo una religión definida, pero si en un futuro me veo obligada a rezar, lo haré como budista».
Acababa de perder en el Miss Universo 2001 en Puerto Rico, y aunque la Eva de hoy se siente a un siglo de distancia anímica de aquella niña de 18 años de edad y de los concursos de belleza, ya entonces se notaba el genio de una caraqueña hija de un sueco y de una jamaiquina que prefería hablar del Dalai Lama antes que de Jesucristo o Ricky Martin, y que afirmaba en tono desafiante: «El gran problema de Venezuela, más que los niñitos sin hogar, es la mentalidad negativa».
La narradora de noticias de Canal i un trabajo que escogió porque el centro son los acontecimientos, no ella acaba de curarse de un cáncer de mama que se le diagnosticó en febrero, seis meses después de tener a su primera hija, Miranda. Es aún una mujer que no reza mucho, pero que cree en el poder benéfico de las oraciones.
En un tiempo récord para la industria editorial (el resultado negativo de la biopsia lo recibió el 9 de septiembre), ahora publica con la casa Aguilar el libro Fuera de foco, que reúne fotografías con las que Roberto Mata documentó sus quimioterapias y otros momentos íntimos, reflexiones de la ex Miss Venezuela, correos electrónicos, tweets y testimonios de seres queridos.
«Necesitaba llevar el mensaje de la necesidad de la prevención del cáncer mientras a la gente todavía le importa, con el tema en caliente. El venezolano tiene una memoria terrible y a lo mejor dentro de un año, si todos saben que estoy curada, deja de tener impacto», subraya.
Victoria con secuelas. El testimonio de Fuera de foco es el de una mujer que contó con todo el apoyo emocional de su esposo, el gerente radial John Fabio Bermúdez, así como de familiares, amigos y desconocidos, y la praxis de algunos de los mejores especialistas médicos del país.
Ekvall se curó por completo »con la ayuda de algún santo», según el testimonio de la radióloga que es madre de su amiga Federica Guzmán y no tuvo que padecer una supresión hormonal que le hubiera representado una menopausia adelantada. Sin embargo, sufrió una amputación parcial de los senos.
«Esos que cumplían su función de hacerme sentir ultrafemenina, poderosa, seductora y llenaban los vacíos de los complejos sobre mis piernas, mis brazos o mi torpeza. Es una tontería, pero las mujeres estamos compuestas de miles de tonterías», relata en el libro.
«Sé que hace 50 años esta operación hubiera sido mucho más terrible, y la amputación no fue tan traumática. De inmediato se me hizo una reconstrucción.
Pero igual soy mujer y hay cicatrices que tendré toda la vida.
Como a cualquiera, claro que me duele mi imagen: la portada tiene la única foto en la que salgo maquillada», dice en referencia a la imagen del fotógrafo Mata que alude directamente al álbum I Do Not Want What I Haven?t Got de Sinéad O?Connor. «Odio ver fotos en las que salgo fea, sin pestañas o con `cara de nalga?, en palabras de Tania Sarabia, ¿pero sabes qué? Nadie dijo que el cáncer es bonito o que una se debe ver como una Miss Venezuela cuando tiene cáncer».
Sabe que Fuera de foco es apenas el esbozo de su carrera como escritora. «No es una biografía, porque creo que mi vida no es lo suficientemente interesante para ser contada. Es sólo una experiencia que viví, para que la gente aprenda. Pero no me voy a quedar en el tema del cáncer toda la vida. Volveré a escribir, todavía no sé de qué».
El Nacional de Venezuela
2011-12-18 05:15:17