Santiago de Chile, 3 oct (Prensa Latina) Chile vivió una semana marcada por paros y movilizaciones en diversas ciudades en rechazo a las medidas de ajuste del Gobierno que impactan al sector público, sobre todo a la salud y la educación.
La Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipal (Confusam), que agrupa a unos 70 mil afiliados, convocó el martes y miércoles a dos días de huelga con el fin de reclamar más recursos para la atención primaria.
También demandaron un aumento del aporte que el Estado transfiere a los municipios por las personas inscritas en cada Centro de Salud Familiar.
“No estamos pidiendo aumento de remuneraciones, sino más recursos para garantizar el funcionamiento de los centros y la calidad de las atenciones”, declaró la presidenta de Confusam, Gabriela Flores.
Mientras, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), José Manuel Díaz, denunció que hoy día hay una amenaza de reducir el Estado, de precarizar la función pública, recortar los presupuestos de la nación y eso va a afectar a cada uno de los ciudadanos.
“Presidente (José Antonio) Kast, no se gobierna imponiendo, converse con las organizaciones, llame al diálogo”, dijo Díaz al participar en una marcha en esta capital.
Las protestas tienen como telón de fondo la entrega del proyecto de presupuesto para el 2027, que comenzará a debatirse la próxima semana en el Congreso Nacional y donde se prevé el desmantelamiento de algunos programas sociales.
El jueves continuaron las manifestaciones, con una movilización convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) por la defensa de la educación pública, la cual tuvo un amplio acatamiento con la participación de alrededor de 20 mil personas en la capital.
A la masiva manifestación se sumaron también miembros del Colegio de Profesores, de la CUT, la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) y otros sindicatos, así como representantes de distintas organizaciones sociales.
La marcha pacífica fue reprimida casi al comienzo por la policía de Carabineros con carros lanza agua y gas lacrimógeno para impedir el paso frente al Palacio de La Moneda, según pudo constatar el equipo de Prensa Latina.
Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores, calificó como brutal y salvaje la represión.

Mientras, Laura Mlynarz, vocera de la Confech, denunció que miles de estudiantes y trabajadores resultaron afectados por los gases y chorros de agua lanzados contra una manifestación que contaba con la autorización del Delegado Presidencial de la Región Metropolitana.
“Rechazamos que la fuerza policial, que depende del Estado de Chile, reprima y ocupe recursos fiscales para criminalizar la protesta social. Nos parece violento”, denunció el presidente de la ANEF, José Pérez Debelli, en declaraciones a Prensa Latina.
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