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Por Frances Rosario, Primera Hora
Puerto Rico, 25 de septiembre de 2026.- Resulta extraño que llegue septiembre y no se haya formado ni un solo huracán en la cuenca del Atlántico.
¿Por qué ocurre este fenómeno y hace cuántos años no ocurría?
El pasado 21 de septiembre se rompió el segundo récord histórico que prevalecía de que para esa fecha no se había formado un huracán. Había ocurrido hace 85 años, en el 1941.
Hay que esperar a que transcurra el 8 de octubre para destronar el año que ocupa el primer récord, que fue en el 1905. Aunque, queda también en récord que entre los años 1907 al 1914 no se tenga registro de huracanes formados durante toda la temporada, de acuerdo con el científico senior de una de las instituciones que realiza pronósticos de huracanes, la Universidad Estatal de Colorado, Philip Klotzbach.
Al ser fechas tan lejanas, sorprende que en la actualidad no se haya experimentado ni el susto de ser azotado por un huracán a días de terminar el mes más peligroso de la temporada, en que Puerto Rico sufrió azotes significativos a causa de los huracanes como Fiona, María, Georges, Hortense y Hugo.
Hasta el momento, sólo seis tormentas tropicales se han formado. La única que amenazó a Puerto Rico fue Dolly, que llegó en forma de “remanentes” con lluvias que aliviaron la sequía.
El coordinador de avisos del Servicio Nacional de Meteorología (SNM) en San Juan, el meteorólogo Ernesto Morales, asoció el que no se hayan formado huracanes para esta fecha al fenómeno de El Niño.
Explicó que este fenómeno domina las condiciones del océano Pacífico y provoca que, a nivel global, cambie el patrón de los vientos.
“En nuestro caso, genera un ambiente hostil en contra del desarrollo de ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico”, puntualizó el experto.
Según explicó, existe “una receta” que debe ocurrir para que se forme un huracán.
La primera condición que fijó fue que la temperatura del océano esté sobre los 80 grados Fahrenheit.
Esta condición se cumple en la actualidad, pues, las temperaturas en el océano entre África y Puerto Rico rondan entre los 82 a 85 grados. Mientras, en el Golfo de México (Estados Unidos), está a 86 grados.
“Esa es la primera variable que siempre observamos”, explicó.
Añadió que, “en cuestión de la receta, pues también hay que tener un ambiente húmedo, verdad, que no esté tan seco. Y este año hemos tenido un evento prolongado, una temporada prolongada de polvo de Sahara. Entonces, esto mantiene que el aire, la atmósfera entre África y Puerto Rico, el área de desarrollo, se mantenga seca. Esto es una variable que está trabajando en contra de la temporada de huracanes”.
Al hecho de que no hay humedad, se le unen los vientos “cortantes”.
Morales explicó que, para que se desarrolle un huracán, los vientos en las capas medias a altas de la atmósfera tienen que ser leves.
“Pero, ¿qué pasa? Algo que siempre se asocia directamente con El Niño son fuertes vientos constantes. Estos son vientos en las capas medias y altas, donde estos mismos vientos, a nivel vertical, no dejan que los sistemas se desarrollen en un ambiente favorable. ¿Qué pasa? Estos vientos son fuertes y decapitan cualquier tipo de desarrollo vertical que el sistema tenga”, explicó el meteorólogo.
A modo de resumen, señaló que “estos dos factores, un aire seco, un aire con polvo en Sahara, y los vientos constantes están trabajando en contra de que en el Atlántico se desarrollen sistemas. Es por eso que, hemos tenido este año muy limitado, a través de todo el Atlántico, de desarrollo de ciclones tropicales. Aunque hemos tenido unos varios, hemos tenido hasta seis tormentas tropicales, los cuales ninguno se ha convertido, hasta ahora, en un huracán”.
Las proyecciones del Centro Nacional de Huracanes no establecen que en los próximos días se vaya a formar un sistema tropical. La tormenta Fay, en medio del Atlántico, ha fluctuado en intensidad en los pasados días. No se prevé el desarrollo debido a los vientos cortantes. No afectará a ningún territorio.
Además, la agencia federal vigila una onda tropical en la costa de África, que se proyecta que se mueva hacia el norte, y que mantiene un alto potencial de desarrollo ciclónico. No se prevé que se convierta en un huracán, debido a los vientos cortantes.
¿Se puede formar un huracán?
Morales no pudo precisar si culminará la temporada de huracanes, en noviembre próximo, sin que se haya formado un huracán.
Explicó que “los factores que limitan parecen que van a prevalecer a través del Atlántico. Pero, no podemos olvidar que los vientos cortantes podrían mermar, y eso sería la ventana para el desarrollo de algún sistema, porque la energía la tenemos. El agua está sumamente caliente en el Atlántico, en el Caribe, como también en el Golfo”.
El tema de la “energía” del océano fue destacado por Morales, ya que la formación de huracanes es parte esencial de su liberación.
La importancia de que se forme un ciclón tropical es que “los huracanes realmente son para transferir energía de las áreas más calurosas, que están en el trópico, hacia los polos más arriba, a las latitudes más altas”. Y esto lo que ayuda es que toda esta energía se vaya transportando a través de todo el planeta y ayuda a que calienten unas porciones que están bien frías y se enfríen porciones que estén bien calientes”.
Al no haber ese balance de temperaturas, se augura que el océano Atlántico guarde todo ese calor. El peligro es que toda esa energía se libere para la próxima temporada de huracanes del 2027, cuando ya el fenómeno de El Niño no dominaría.
“Quizás ya para temporada de huracanes de 2027 puede ser que sea una pronosticada por encima de lo normal”, señaló Morales.
Para Puerto Rico, la sequía prevalecerá hasta noviembre.
Invierno de lloviznas
Morales señaló que entre diciembre y enero sería una época de lloviznas.
“El Niño también tiene un impacto durante el invierno en Puerto Rico, ya que ayuda a que tengamos más frentes fríos y vientos fuertes asociados a la alta presión del Atlántico. Lo que quiere decir esto es que vamos a tener unas noches bastante lluviosa, pero no una lluvia fuerte… El problema es que mucha de esta lluvia se va a mantener a lo largo de las costas y no va a estar lloviendo tierra adentro y, si llueve, no va a ser mucha lluvia”, explicó.
Los pronósticos exponen que no es hasta febrero próximo que cambiaría este tiempo “hostil” para la zona del Atlántico, dijo Morales.
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