J.C. Malone
Cuando los Estados Unidos contraen gripe, Latinoamérica padece de neumonía aguda; lo que allá ocurre, aquí es peor. El descontento de los estadounidenses con sus partidos y clase política, también es peor en la República Dominicana, y es precisamente de eso que quiero platicarles hoy.
Según una encuesta de ACD Media, el 61 por ciento de los dominicanos no tiene ni le interesa la afiliación partidaria, solo el 39% está afiliado políticamente. En otras palabras, los “grandes partidos” no representan a las grandes mayorías. Los principales partidos, Revolucionario Moderno, de la Liberación Dominicana y la Fuerza del Pueblo, si le dividen las afiliaciones equitativamente, cada uno representa el 13% del país.
Más directamente, no son partidos, son grupos que controlan tres hombres, Luis Abinader, Danilo Medina y Leonel Fernández. Ellos tres, constituidos en “cártel político”, deciden cuáles serán las leyes por las que viviremos los dominicanos y cómo se reconoce o “desconoce” un partido político.
En otras palabras, esa cosa que llamamos “democracia”, en realidad es una “triocracia”, ese cartel del trío lo decide todo. Y el 61 por ciento de los dominicanos esta hastiado de ellos, y no milita en sus partidos, eso produce una aguda crisis en el sistema político.
Esa crisis es importada de los Estados Unidos, donde el Partido Republicano murió, lo sustituyó Make America Great Again (MAGA) el movimiento del presidente Donald Trump. El Partido Demócrata está total y absolutamente fragmentado, los Socialistas Democráticos de América quizá heredarán esa organización. Trump es el único líder visible de lo que una vez fue el Partido Republicano, y quizá Bernie Sanders lo es de lo que era el Partido Demócrata.
Los candidatos dominicanos y estadounidenses, extrañamente, habitan ecosistemas políticos similares, la crisis de allá, se manifiesta aquí con peores consecuencias.
Tenemos una media docena de aspirantes presidenciales no afiliados a los “grandes” partidos, que no pueden participar en la vida cívico-política nacional. El cartel del trío no le da permiso, ni le permite registrar partidos.
¿Esto es realmente una “democracia”?