El Medio de Comunicacion

Opiniones

Entre las relaciones con Cuba y la política del yes, Sir

Lilliam Oviedo

Lilliam Oviedo

Después del escándalo que constituyó la expulsión de diez diplomáticos junto a sus familiares (más de la mitad de la representación oficial de Cuba), es preciso demandar a Luis Abinader y al ultraderechista canciller Víctor Orlando Bisonó Haza (Ito Bisonó), que informen al pueblo qué decisión han tomado sobre la continuidad y el nivel de las relaciones oficiales entre República Dominicana y Cuba.

No hay explicación oficial, aunque un diario de línea conservadora y anticomunista (Diario Libre) afirmó que agentes cubanos se infiltraron en las instalaciones donde se alojaban los deportistas con el objetivo de evitar deserciones de atletas en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.

¿Se entiende, acaso, que los dirigentes cubanos no son capaces de reconocer que involucrar al personal diplomático en asuntos de este tipo generaría grandes problemas? La migración ha sido utilizada como arma contra Cuba desde 1959 para desarticular los equipos científicos, artísticos y deportivos, pero con la experiencia acumulada las autoridades cubanas no agregarían un manejo tan absurdo de sus asuntos de seguridad.

Los diplomáticos radicados en Santo Domingo y los funcionarios que viajaron desde Cuba vistieron en los actos el uniforme de la delegación de su país. Es un acto de identificación con los atletas. Posaron así junto a funcionarios y dirigentes deportivos de varios países. Durante las competencias, animaron a sus connacionales vestidos de ese modo y sosteniendo la bandera cubana. ¿Puede ser clandestina esta acción?

Si, como dice el reporte, agentes cubanos infiltrados fueron detectados por la seguridad del evento deportivo, ¿cómo se entiende que no hayan informado a José Monegro, presidente del comité organizador, quien niega haber recibido algún reporte sobre este asunto. Nada se informó tampoco a Luis Mejía Oviedo, quien declaró: “Como presidente de Centro Caribe Sport, no recibimos ninguna información, ningún requerimiento al detalle sobre esta situación, ni de las autoridades locales, ni de los integrantes de la delegación cubana que estuvo presente en los Juegos Centroamericanos”.

En el entendido de que hay historias de ficción mejor articuladas, hay que preguntar a Luis Abinader, al canciller saliente Roberto Álvarez y a su sustituto Ito Bisonó, qué papel jugó en la decisión de reducir la presencia de diplomáticos cubanos en el país la obediencia a los dictados del poder estadounidense, emitidos por Marco Rubio y Donald Trump. ¿Les dará vergüenza confesarlo?

En su condición de secretario de Estado, el sábado 22 de seis días después de su nombramiento, Ito Bisonó recibió la llamada de Marco Rubio.

Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, dijo que Rubio felicitó al canciller dominicano y conversó con él sobre temas de comercio e inversión.

¿Nada hablaron sobre las relaciones entre República Dominicana y Cuba? La respuesta no consta en la nota emitida por Pigott.

Ito Bisonó ha asegurado su inserción en la derecha continental. Siendo ministro de Vivienda y Edificaciones, encabezó en julio pasado la delegación dominicana en la toma de posesión de Keiko Fujimori como presidenta de Perú. Sobra la puntualización de que Abinader ya había decidido nombrarlo canciller.

Con menciones de democracia, libertad y otros términos que utilizados por demagogos constituyen palabrería hueca, el actual gobierno vincula el nombre de República Dominicana al accionar contra el avance político.

Una medición de opinión realizada por el Observatorio de Medios de Comunicación Digitales redsocialcoditv.com, arroja el estimado de que más del 61 por ciento de la población rechaza la expulsión de los diplomáticos cubanos. ¿Qué nivel de rechazo tendría la decisión de subir de nivel el alejamiento oficial a pesar de que los pueblos se reconocen como hermanos?

A Ito Bisonó y Abinader les preocupa cumplir con Marco Rubio y Donald Trump mucho más que procurar la legitimidad en su ejercicio.

Ito Bisonó promete ser un canciller a la medida del presidente que prestó instalaciones dominicanas para las labores de preparación de la agresión yanqui contra Venezuela y que asistió, en marzo pasado en Miami, a la reunión del Escudo de las Américas junto a los ultraderechistas Javier Milei, de Argentina; Rodrigo Paz, de Bolivia; Nayib Bukele de El Salvador; Daniel Noboa, de Ecuador; Nasry Asfura, de Honduras; Santiago Peña, de Paraguay; Rodrigo Chaves, de Costa Rica;  José Raúl Mulino, de Panamá; Irfaan Alí, de Guyana; José Antonio Kast, de Chile, y Kamla Persad Dissessar, de Trinidad y Tobago.

Hoy, con Rodrigo Paz sustituido por una ultraderechista más acabada, que es Laura Fernández, con Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú, hay que decir que crece la siembra de gobiernos de ese tipo en América Latina y doblan más la frente los gobiernos serviles como el que encabeza Luis Abinader.

Con el aplauso de medios desde los cuales periodistas pagados elogian el pronunciamiento que hizo Trump tras el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero: «El dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más».

La dignidad nos coloca junto a Cuba y a su pueblo, contra el recrudecido bloqueo, contra el proyecto de agresión militar que descaradamente confiesan Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth… La hermandad entre los pueblos y la toma de conciencia marcarán el camino hacia el futuro, y el acto de recibimiento de que fueron objeto en Cuba los expulsados se replicará en un acto de desagravio en esta otra antilla… Y nos abrazaremos como hermanos. En una isla, en un archipiélago, en un continente, en un mundo de amor y de igualdad.