Por Ramón Mercedes
NUEVA YORK.- Una enorme culebra pitón birmania de más de 8 pies de largo, con capacidad de constricción y tragar pequeñas mascotas, fue atrapada debajo del piso de una casa con familia el pasado fin de semana, ubicada en el poblado de Freehold-Monmouth, Nueva Jersey, distante a 88 kilómetros del Alto Manhattan.
Algunas familias dominicanas residen cerca de la residencia donde pernotaba el réptil, se informó.
Aunque una pitón birmana puede alcanzar dimensiones considerables, su presencia en Nueva Jersey resulta completamente inusual. Se trata de una especie exótica que no forma parte de la fauna nativa del estado y cuya aparición en un vecindario plantea interrogantes sobre su procedencia.
El caso movilizó al equipo de control animal de la Monmouth County SPCA, que tuvo que recurrir a la ayuda de un contratista local para acceder al escondite. La estructura impedía llegar directamente hasta la serpiente, por lo que fue necesario retirar varias tablas del piso antes de iniciar el rescate.
Los oficiales actuaron con especial cuidado debido a su tamaño y al espacio reducido en el que se encontraba. Después de retirar parte del suelo, los especialistas pudieron localizar la pitón y sacarla cuidadosamente de debajo de la estructura.
El procedimiento buscó reducir al mínimo el riesgo de lesiones tanto para el reptil como para las personas que participaron en el operativo. Las imágenes difundidas posteriormente por la organización permitieron dimensionar el tamaño de la serpiente y mostraron una prominente protuberancia en la parte central de su cuerpo.
El hallazgo confirmó que la serpiente no solo había conseguido alimentarse de un pequeño animal mientras permanecía escondida, sino que también había encontrado en el patio un entorno suficientemente favorable para permanecer allí.
Aunque una pitón birmana puede alcanzar dimensiones considerables, su presencia en Nueva Jersey resulta completamente inusual. Se trata de una especie exótica que no forma parte de la fauna nativa del estado y cuya aparición en un vecindario plantea interrogantes sobre su procedencia.
Un estudio científico registró a una serpiente de 52 kg (115 libras) devorando un ciervo que pesaba el 67 % de la masa corporal del reptil, abriendo su boca hasta un récord de 26 cm (10.2 pulgadas) de ancho.
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