JCC SANTO DOMINGO 2026
- agosto 5, 2026
- CDT22:43 GMT -05;00
Santo Domingo, 5 ago (Prensa Latina) Tres años lejos de la selección nacional para cuidar a su madre enferma de cáncer no apagaron el sueño del halterista cubano Otto Oñate, campeón y recordista en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Hoy, el pesista cubano fue protagonista de una de las historias más emotivas de la delegación nacional en Santo Domingo 2026, al conquistar plata en arranque y el título en la modalidad de envión y confirmar que la estirpe de los campeones permanece intacta.
Por Yodeni Masó Aguila (Enviado Especial)
El Pabellón de Halterofilia José Joaquín Puello, ubicado en el Parque del Este de esta capital, fue escenario de una final cargada de tensión, y ante un público mayoritariamente dominicano, Oñate respondió con la serenidad de los grandes.
Después de que un intento de 154 kilogramos fuera invalidado, el halterista de 26 años no perdió la compostura, y regresó a la plataforma para levantar 158 kilos, festejar el título y mejorar en tres kilogramos la marca regional.
La victoria fue mucho más que una medalla, representó el desenlace de un largo camino de entrega, renuncias y perseverancia hasta lograr el triunfo.
En declaraciones a la prensa cubana, Oñate enfatizó: «todo el sacrificio y el esfuerzo de estos últimos años por fin están dando frutos, no ha sido en vano el sufrimiento ni el dolor que un deportista vive en cada entrenamiento, cuando los resultados llegan, entiendes que todo valió la pena», confesó emocionado.
Sobre el intento nulo, el monarca cubano evitó cualquier polémica y prefirió destacar la fortaleza mental que necesitó para mantenerse en competencia: «Simplemente tuve que aceptarlo. Sabía que debía convencer en el siguiente intento, porque competía frente al atleta dominicano y había que demostrarlo sobre la plataforma».
El momento decisivo tampoco estaba en sus cálculos y reconoció que mentalmente no esperaba asumir un peso de 158 kilogramos, pero la confianza depositada por su entrenador cambió por completo su perspectiva.
Durante ese último intento, el entorno desapareció por completo confesó a una interrogante de Prensa Latina: «No escucho nada. No veo nada. Solo pienso en levantar las pesas. Puede caerse el mundo y mi mente permanece enfocada únicamente en ese movimiento».
Sin embargo, el oro en Santo Domingo 2026 tuvo una dedicatoria que trascendió el escenario deportivo: «Esta medalla es para mi madre, dejé la selección nacional para estar con ella cuando más me necesitaba, hoy está bien».
El pesista también agradeció el respaldo permanente del comisionado nacional, Camilo Reinaldo Ramírez, quien nunca dejó de creer en su regreso y apuntó: «Un día, viendo los Juegos Olímpicos de París, volvió a nacer en mí el deseo de que ella me viera campeón».
Lejos de pensar desde ahora en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, el titular cubano mantiene los pies sobre la tierra y prefiere ir paso por paso.
En sus palabras, destacó el espíritu competitivo de la delegación cubana, convencido de que la tradición ganadora del deporte de la isla continúa vigente. Con un regreso construido sobre la resiliencia, el sacrificio familiar y la convicción de volver a competir al más alto nivel, Otto Oñate no solo conquistó una medalla de oro y un récord centroamericano, demostró que los campeones nunca dejan de serlo, incluso cuando la vida los obliga a bajar de la plataforma.
mh/yma
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