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Más allá de medallas: lo que sorprende a visitantes de Santo Domingo

diariodominicano.com

Santo Domingo, 29 jul (Prensa Latina) Llegaron para alentar a sus atletas y seguir las competencias de los XXV Juegos Centrocaribeños, pero entre recorridos por la Zona Colonial, caminatas por el Malecón y encuentros con la gastronomía local, muchos visitantes descubren hoy otra cara de Santo Domingo.

Entre jornadas de preparación y competencias, atletas, entrenadores y visitantes encuentran momentos para conocer una ciudad que ofrece una mezcla singular de pasado y presente: edificios coloniales, música en las calles, sabores caribeños y una población que convierte la hospitalidad en una de sus principales cartas de presentación.

La Zona Colonial, corazón histórico de la capital dominicana y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, aparece como una de las paradas casi obligadas para quienes llegan al país con motivo de la cita regional.

Allí, entre calles adoquinadas, antiguas edificaciones y plazas llenas de historia, los visitantes cambian por unas horas la tensión de la competencia por la curiosidad de descubrir una cultura diferente.

Mientras observaba las fachadas centenarias y se detenía a fotografiar algunos edificios de la calle El Conde, Carlos Mendoza, mexicano que viajó a Santo Domingo para presenciar los Juegos Centroamericanos y del Caribe, confesó a Prensa Latina que la capital lo había sorprendido.

«Vine por las competencias, pero también quería conocer la ciudad. Caminar por esta calle, escuchar música y ver tanta historia reunida en un mismo lugar ha sido una experiencia inolvidable. Cuando regrese a México, hablaré de los Juegos, pero también de Santo Domingo», comentó.

Frente a un plato de mangú (puré de plátanos verdes hervidos) con queso frito y salami, la costarricense Laura Fernández admitía que la gastronomía local se había convertido en una de las grandes sorpresas de su viaje.

«Había escuchado hablar del mangú, pero nunca lo había probado. Me gustó mucho, igual que los jugos naturales y la variedad de frutas. Uno viene por los Juegos, pero descubrir la comida criolla hace que la experiencia sea mucho más completa».

Para otros, la sorpresa está en detalles más cotidianos: el ritmo de la música dominicana, la energía de los aficionados, el malecón y la cercanía de las personas que encuentran en las calles.

Prensa Latina constató que, más allá de los escenarios deportivos, el Malecón de Santo Domingo se ha convertido en uno de los lugares preferidos por los extranjeros durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Allí, decenas de foráneos se detenían a fotografiar el mar Caribe, disfrutar de la brisa y contemplar un paisaje que, para muchos, forma parte inseparable de la experiencia de conocer la capital.

Santo Domingo 2026 también se juega fuera de los escenarios oficiales. Se juega en una conversación entre atletas de diferentes países, en una fotografía con una bandera extranjera, en el intercambio de culturas dentro de la Villa Centroamericana o en la recomendación de un dominicano sobre qué lugar visitar o qué plato probar.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe reúnen a deportistas de la región, pero también acercan historias y tradiciones. La competencia termina cuando se apagan las luces de los estadios; la experiencia de un país, en cambio, permanece mucho más tiempo.

Porque para muchos visitantes Santo Domingo 2026 no será recordado únicamente por las medallas obtenidas, sino por aquello que encontraron fuera del podio: una ciudad, una cultura y un pueblo que les abrió las puertas.

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