Daris Javier Cuevas
La riqueza de la gratitud encarna que el verdadero valor de la vida no se mide tan solo en bienes materiales, sino en la capacidad de apreciar lo que ya se tiene. Es una concepción de abundancia que traslada el enfoque de lo que falta a lo que está presente, forjando paz mental, salud y atrayendo nuevas oportunidades.
Lo expuesto permite poner en primer plano la expresión «bienaventurado el que recibe sin esperar», lo cual es una reflexión profunda que combina principios de gratitud, humildad y desprendimiento. Bajo tales criterios, esto significa que percibe verdadera paz y plenitud aquella persona que acepta lo que la vida, los demás o Dios le ofrecen sin haberlo exigido o calculado, pues quien recibe sin expectativas no experimenta desilusión ni animadversión, y vive cada detalle con genuina, sorpresa y gratitud.
Y es que esta frase se deriva de las enseñanzas de Jesús sobre la generosidad y el desinterés, tal como se localiza en la santa biblia en Lucas 6:35 o Hechos 20:35. Esto encarna que la verdadera felicidad espiritual y la paz íntima no emanan de recibir favores condicionados, sino de entregarse a una causa colectiva sin esperar gratificaciones materiales.
Desde una perspectiva espiritual, se puede afirmar que la gratitud como valor es el reconocimiento consciente y aprecio por los beneficios, favores o experiencias positivas que recibimos, ya sean tangibles o intangibles. Pero resulta que la gratitud va más allá de un simple «gracias» por cortesía; implica una actitud de vida que fortifica los vínculos sociales y fomenta la riqueza emocional.
Para entender mucho mejor el significado de la gratitud se puede apelar a la herramienta poderosa y perfecta como son los salmos para meditar y elevar la fortaleza espiritual. En tal virtud, si buscamos un salmo enérgico para expresar gratitud, basta con acudir al Salmo 100, que es el más emblemático y alegre, ideal para reconocer las bendiciones cotidianas y la bondad divina, asi como referente de gratitud está el apóstol Pablo.
La riqueza de la gratitud simboliza una abundancia espiritual apoyada en reconocer que todo lo bueno proviene de Dios, es algo profundo en términos espiritual como se aprecia en Colosenses 3:15-17. Y es que la gratitud se convierte en un antídoto frente a la ansiedad, razón esta que se puede extraer de Filipenses 4:6.
He apelado a las citadas referencias bíblicas para expresar mi gratitud infinita al Colegio Dominicano de Economistas (CODECO) y a la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD) ya que con motivo del día del economista me hayan distinguido con el reconocimiento como economista 2026 con la tipificación de “sus trascendentales aportes a pensamiento economico nacional”. Ya en el 2024 estas mismas entidades me entregaron el reconocimiento como “economista destacado como docente”.
Estos reconocimientos en nada inflan mi persona, jamás, más bien me compromete con las cosas que hago y hacerla mejor con disciplina, preparación y responsabilidad en grado superlativo. Nunca pensé que algo me causaría emociones similares a la defensa de mi tesis doctoral frente a un tribunal evaluador que me calificó de sobresaliente, y que me despertaría tanto júbilo.
Pero fue que estos reconocimientos también incluyeron a varios economistas que son referentes profesionales y muchos de Ellos fueron mis profesores en las aulas de la UASD y que corresponde respetarlos por siempre. En adicion, en otros renglones se reconocieron a colegas de afectos y respeto mutuos, es por tal razón que este reconocimiento me obliga a ser un soldado incansable de la humildad y practicar la actualización sin pausa.
Reconozco que ser agradecido y practicar la fidelidad por una causa transforma la cotidianidad y la forma de actuar. Pues se trata de una herramienta poderosa para atenuar el estrés, mejorar la salud mental y acrecentar la felicidad, esto fue lo que para mí concibió David Cuevas Mateo, aunque nunca pudo verlo, y Celida María Nin Pérez, mis padres y arquitectos de mi vida.
Daris Javier Cuevas Nin dcuevas16@uasd.edu.do