Cultura

Paquito D’Rivera, jazz en la música y la narrativa

ESPECIAL/EL NUEVO HERALD

Uno de los talentos que Paquito D’Rivera pudiera haber cultivado exclusivamente habría sido el de comediante de la escritura o de la variedad del stand up, porque es tan entretenido y poderoso su sentido de la narrativa que puede llegar a mesmerizar tanto en este campo como en el de la música. Otro es el de las relaciones humanas con los pueblos que lo han hecho músico internacional. El 28 de septiembre ofrecerá en el Lincoln Center un concierto de Tango Jazz con el ensemble de Pablo Aslan, relacionado con el trabajo del disco del mismo título. Actualmente se encuentra en Puerto Rico, como artista invitado en el Mambo Jazz Tribute. Acaba de producir bajo el sello Paquito Records, Paquito Presents Alex Brown — Pianist. Pero, como cubano, no puede faltar este domingo por la tarde al acto del sexto Concierto Anual del U.S. Democracy PAC en el Dade County Auditorium.

Sus comentarios sobre la dictadura cubana los tiene siempre a flor de piel. «¿El cuento aquel de que el son se fue de Cuba?», replica a los que lo repiten. «La literatura no se acabó en Rusia cuando llegaron los soviéticos, los pobres tuvieron que fastidiarse allí. En el ambiente mío está el `izquierdoso’: `¿Tú eres cubano?’, me preguntan. `No hombre, yo soy dominicano’, porque estoy cansado de que me digan `Viva Fidel’ ». Pero cuando tiene ganas de discutir les pide que le alaben al dictador para poder insultarlos. «Donde hay talento el arte existe, y en Cuba no es gracias a la revolución, sino a pesar de la revolución, a pesar de todas las

trabas».

En Miami viene a hacer un concierto de jazz, donde compartirá la interpretación y conocerá en persona a Amaury Gutiérrez, a quien aprecia mucho por haber oído su música. Pero no traerá su última composición, Ladies in White, en honor a las Damas de Blanco, porque es música de cámara para violoncello, clarinete y piano. «Fue comisionado para mi doctorado honoris causa en la City University of New York», cuenta. Hará una versión de Miénteme, de Chamaco Domínguez en honor a Olga Guillot, que siempre asistió a estos conciertos. Y en su quinteto de jazz, incluirá a un bandoneón, por su amor a la música argentina.

Adora también al Brasil. Dice que lo han acogido en ese país como si él fuera de allí. Su última aventura fue en el Amazonas, nadando con delfines rosados de «narices grandes» en el Río Negro. «Acabo de regresar de una gira loca que me llevó hasta a hacer un concierto de jazz en el Teatro de la Opera de Manaos, que era un viejo sueño». Siguió a Roma, Italia, a hacer un concierto de música de cámara y luego a Siena a tocar jazz, y luego volvió a Bello Horizonte. Su vida ha sido de gira en gira. «Estuve en Africa dos veces, primero con la guerra en Angola, acabadito de llegar de Nueva York, y el tipo aquel que era ministro de cultura, Armando Hart, nos citó a una reunión y nos dijo `ahora hay que ir a Africa’, `qué bueno’, pensé yo. `A la guerra de Angola’, respondió él. Yo vi desde Africa un discurso de Fidel Castro negando la intromisión de las tropas cubanas en Angola, dijo que eso era mentira, que eso era una falacia, y yo estaba ahí mismo, en un club de oficiales, frente a las tropas «que no existían». Después regresé a un festival de música en Sudáfrica, en Capetown».

Acaba de publicar su nuevo libro que presentará el 15 de noviembre en la Feria del Libro de Miami: Ser o no ser ¡ésa es la jodienda! . «Originalmente le puse Paisajes y retratos, porque es un libro de viajes, sobre lo que estábamos hablando «ahorita», y de gente que he conocido en esos viajes, un retrato muy lindo de Dizzie Gillespie, uno muy bonito de Cachao, otro de Juana Bacallao, que se llama Saludo a Chiang Kai-shek». El título de ese cuento tiene una razón de ser, explica. «La recepción era de Mao, y el día que el Ché Guevara llevó a la delegación de los chinos a verla en el Capri, cuando ella terminó el show les dijo: `Compañeritos chinos me han dicho que no hable, pero no se preocupen, no voy a decir nada inconveniente, yo lo que quiero es que le den un abrazo bien apretado al compañero Chiang Kai-shek’, el Ché Guevara se puso verde. Poco a poco se acabó el arroz y los cepillos de dientes, las bicicletas, y los condones, eso era lo que mandaban los chinos».

«He vivido tantas cosas que para mí escribir es un desahogo», comenta, recordando su novela Oh, La Habana. «Yo me crié en la noche de La Habana, con los amigos de mi papá, de la esquina de San Rafael y Neptuno, y recuerdo a los músicos. No me pueden hacer cuentos de lo que era La Habana. Yo tengo 62 años».

olconnor@bellsouth.net

Paquito D’Rivera junto a Amaury Gutiérrez y Alfonso Cremata el domingo a las 4 p.m. en el Miami-Dade County Auditorium, 2901 West Flagler St. Información y entradas (305) 667-5044.

2010-08-12 03:34:22