Cultura

La maravilla del son

«Si te quieres por el pico divertir, cómprame un cucuruchito de maní / Maní, maní, maní». Para el que recuerde esta tonada tan pegajosa que recorrió el mundo, El manisero, de Moisés Simons, eso es el son. Combinación de influencias sonoras africanas, españolas y francesas, el son se desarrolló principalmente en el oriente de Cuba, con letras que hacen reír o llorar, y que llevan la cadencia del alma cubana.

Cien sones cubanos, un documental presentado para un grupo de más de 300 personas en la finca «Villa Salvaje» de Hugo Morales y Jorge Borges cerca de Homestead, nos permitió recordar el valor de este género musical. El documental no sólo recoge la historia del son, explicada por especialistas, sino también impresiones de la gente de la calle, con comentarios jocosos.

En la filmación tocan grupos olvidados, muy locales, gente de campo, que mantienen vivas las intensas variedades del son que uno nunca pudiera imaginar, como el «nengón» y la «melcocha» y de un competidor, el «changüí». Pero también se encuentran los más conocidos: El que siembra su maíz, Camarón y mamoncillo, Lágrimas negras, Sarandonga, Cachita, Que viva Changó . Y otros muy olvidados: El muerto, La tijera, Perico Perejíl.

Dany Lima, presidente de OMellokán Productions, con Othón Castaneda, su vicepresidente, produjo la fiesta, que contó con la actuación del compositor Pancho Céspedes, el guitarrista Martín Rojas, el cantante Marcelino Valdés, la comediante Ana Lydia Méndez y la cantante lírica Samanta Nápoles. Cuando llegamos, el reconocido músico cubano Edesio Alejandro, director y productor musical del proyecto, recorría el lugar.

Valió la pena esperar a que se presentara la función, que fue precedida por unas palabras de Alejandro Ríos, creador del Ciclo de cine cubano en Miami Dade College, y presentador de su propio programa de la televisión La mirada indiscreta, por Mega TV, donde ya dio avances de este documental, al igual que un artículo donde expresó que era «una joya de la musicología cubana»; «verdadero cofre de grabaciones». Fue después de dársele importancia en Miami que se vino a publicar una nota en la prensa oficial de la Internet «La Jiribilla», señala Ríos en un reciente correo electrónico. Porque si no fuera por el guitarrista americano Ry Cooder, y su disco Buena Vista Social Club, en Cuba se habría ya relegado el son al olvido, aunque como se puede ver en esta cinta, allí permanece.

Edesio Alejandro explicó cómo surgió la idea cuando habló con los directores de J&N Records. Al comenzar a estudiar la historia del son se dio cuenta de que «más que un género musical, el son es un fenómeno artístico-social arraigado profundamente a la idiosincrasia del cubano». Su método para encontrar los sones fue entonces preguntarles a 500 personas del pueblo: «El día que te vayas de este mundo, ¿qué son te llevas?», lo que me pareció una magnífica idea.

olconnor@bellsouth.net

2010-08-15 04:04:07