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SAO PAULO, 4 jul (Xinhua) — Caramelos, chocolates, panes, pastas, alimentos vencidos y hasta batatas (boniato) que antes eran descartados son transformados en etanol en Brasil con el objetivo de ampliar las fuentes de producción del biocombustible más allá de la tradicional caña de azúcar y del maíz. La diversificación de las materias primas refleja una nueva etapa de la industria brasileña del etanol, marcada por el aprovechamiento de residuos agrícolas y alimentarios para producir combustible con menor huella ambiental y mayor eficiencia, de acuerdo con los especialistas. Uno de esos proyectos fue desarrollado por la multinacional de gestión ambiental Ambipar, con sede en la ciudad de Nova Odessa, en el estado de Sao Paulo (sur), que creó un sistema capaz de transformar caramelos, chocolates, galletas, panes, pasteles, arroz, pastas y otros productos descartados por la red de comercialización en etanol. El director de Investigación, Desarrollo e Innovación de Ambipar, Gabriel Estevam Domingos, explicó que el proyecto nació durante la pandemia de COVID-19, cuando la elevada demanda de alcohol coincidió con el aumento del consumo de alimentos industrializados y, en consecuencia, de los residuos generados por ese sector. El proceso consiste en mezclar los residuos hasta alcanzar la concentración adecuada de azúcar, realizar la fermentación mediante enzimas y bacterias y, finalmente, destilar el alcohol obtenido. Las etapas iniciales se desarrollan en Nova Odessa, y la fermentación y destilación, en plantas asociadas en la ciudad paulista de Bauru, donde se producen entre 200.000 y 250.000 litros de etanol por mes. Cada tonelada de residuos permite obtener aproximadamente 400 litros de etanol con una concentración del 95 por ciento. Según Domingos, la caña de azúcar produce alrededor de 80 litros por tonelada y el maíz cerca de 380, dependiendo de la planta. Como los residuos contienen una elevada concentración de azúcar, se obtienen aproximadamente 400 litros por tonelada. Otra iniciativa similar avanza en el estado de Sao Paulo, donde la empresa ganadera Better Group anunció que desarrolla un modelo para transformar batatas (boniatos o camotes) fuera de los estándares comerciales en materia prima para producir etanol y, en una etapa futura, biometano para abastecer su flota de vehículos. La empresa explicó que entre el 30 y el 40 por ciento de la producción regional corresponden a tubérculos que no cumplen con las exigencias del mercado, aunque conservan las mismas propiedades nutricionales, por lo que frecuentemente pierden valor comercial o incluso permanecen sin ser cosechados. Brasil es el mayor productor mundial de etanol elaborado a partir de caña de azúcar y el segundo mayor productor global del biocombustible, solo detrás de Estados Unidos. Cerca del 80 por ciento del etanol brasileño proviene de la caña, mientras que el 20 por ciento es producido a partir de maíz,un segmento que ha crecido con rapidez en los últimos años, especialmente en la región centro-oeste del país. Surgido en la década de 1970 como alternativa a la crisis del petróleo de 1973 en los países de Medio Oriente, el etanol se convirtió en un producto común en Brasil, país con la mayor flota de vehículos flexibles del mundo: decenas de millones de automóviles capaces de funcionar con gasolina o etanol.