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Latidos mundialistas: Las sombras del Mundial de fútbol

MUNDIAL DE FúTBOL 2026

  • junio 26, 2026
  • CDT12:31 GMT -05;00

Ciudad de México, 26 jun (Prensa Latina) La Copa Mundial de fútbol de México, Estados Unidos y Canadá 2026 encandila a miles de aficionados en todo el mundo por la calidad de los jugadores involucrados, pero tiene también sus sombras.

Por Lemay Padrón Oliveros (Enviado especial)

Si los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022 fueron dos de los más politizados de todos los tiempos, este lo superó cuando entró en liza el actual Gobierno de Estados Unidos.

No fue así cuando se tomó la decisión de hacer un torneo en tres países, dos de ellos ya con experiencia organizativa, lo cual hacía pensar que todo iría sobre ruedas.

Sin embargo, la agresividad de la administración de Donald Trump supuso un reto enorme para la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), que más que defender los derechos de los jugadores, se plegó a todos los designios imperiales del actual inquilino de la Casa Blanca.

Si un país anfitrión está en guerra con una de las naciones participantes ya se enrarece el ambiente con algo que jamás se había vivido en este torneo, y se contrapone a la cacareada idea de que es la lid más inclusiva de la historia.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha estado vendiendo poco a poco el alma del fútbol, y se ha mostrado abiertamente incapaz de lidiar con las injusticias vividas por la selección de Irán, por ejemplo.

Si se tratara de cualquier otro país, sin duda habría debates sobre la posibilidad de que se le retirara la organización del torneo por los problemas con los visados y los rigurosos controles de seguridad a que fueron sometidas varias delegaciones.

Esto dista mucho de la fiesta mundial que se supone que representa el evento, lo cual resulta aún más irónico si se tiene en cuenta que es la edición más grande de la historia, con 48 naciones involucradas directamente.

Es bueno recordar que cuando Indonesia denegó la entrada al equipo de Israel para la Copa Mundial sub-20 de 2023, la FIFA le retiró de inmediato la organización del certamen.

La entrega del “Premio de la Paz” de la FIFA a Trump ha pasado de ser una controversia en sí misma a convertirse en un chiste de muy mal gusto.

Se supone que el organismo rector del fútbol mundial debe mantener una postura política neutral, sobre todo para poder manejar adecuadamente la compleja geopolítica, pero Infantino ha sido un títere en manos de Trump.

La danza de los millones de la FIFA no le impidió promover a algunos de los mayores contaminadores del mundo, al punto de llegar a un acuerdo comercial con un gigante de los combustibles fósiles como Aramco.

Por el contrario, se limitó a poner las pausas obligatorias de hidratación, tan cuestionadas por técnicos y futbolistas por su entramado comercial.

Lejos de lo “familiar” que se publicitó, el Mundial de 2026 ha planteado más problemas sin precedentes que en los 92 años de historia de la competición, con precios de entradas inaccesibles para la gran mayoría de los ciudadanos.

Es verdad que los estadios han estado llenos, pero quienes asisten muchas veces lo hacen por un selfie, por presumir de haber estado en vivo en una lid de esta alcurnia, aunque no sepan quién conduce la pelota.

ro/lp