
Madrid, 7 nov (PL) El Papa Benedicto XVI consagró hoy el templo de la Sagrada Familia de Barcelona, cuyos habitantes brindaron una fría acogida al Pontífice por sus ideas contrarias al aborto y la homosexualidad.
Tras su beatificación por el Santo Padre, la Sagrada Familia, considerada la obra cumbre del arquitecto modernista catalán Antoni Gaudí (1852-1926), adquiere a partir de ahora el rango de basílica y podrá celebrar misas.
Unas ocho mil personas en el interior del imponente y aún inacabado proyecto, entre ellas los Reyes de España, presenciaron la misa de dedicación oficiada por el papa, quien la víspera inició en Santiago de Compostela una visita pastoral a este país europeo.
A diferencia de la multitud que lo recibió en la capital de Galicia, su Santidad tropezó este domingo con la indiferencia de los moradores de la Ciudad Condal, donde organizaciones feministas y de homosexuales rechazaron su presencia.
Entre los barceloneses que se concentraron en las calles para seguir el recorrido del papamóvil desde el arzobispado hasta el templo, se encontraban cientos de parejas del mismo sexo que se besaron al paso de la comitiva del Vaticano.
Jordi Petit, dirigente del movimiento homosexual en Cataluña, aseguró que «la jerarquía eclesiástica hace muchos años que ataca los derechos básicos humanos», como su insistencia en la prohibición de preservativos.
Petit aclaró que su crítica va dirigida a la jerarquía de la Iglesia católica, y no «a los cristianos de base que hacen un trabajo positivo», según la agencia estatal de noticias EFE. Se pronunció, además, por un estado laico en el que «la política vaya por su lado y en el que la religión sea algo personal».
Los gays y lesbianas corearon lemas como Vote, vote, vote, pederasta el que no vote o la Iglesia que ilumina es la que arde, de acuerdo con la propia agencia.
Según el diario El Mundo, las aglomeraciones no han existido en la principal urbe catalana y en diversos tramos el potente operativo policial ha competido con el público en número.
A juicio de analistas, esta es la primera visita papal en la que se expresa en las calles el malestar ciudadano por el costo de su presencia.
Bajo el lema Yo no te espero, tanto en Barcelona como en Santiago de Compostela tuvieron lugar esta semana protestas pacíficas en rechazo de la presencia del Santo Padre, sobre todo por el gasto de dinero público con motivo del viaje.
Cientos de manifestantes denunciaron el pasado jueves en Galicia la «hipocresía» de los gobiernos autonómico y central por aplicar reformas laborales que generalizan el desempleo y a la vez destinar tres millones de euros del erario público a financiar eventos superfluos.
Entre las críticas sobresalen también los escándalos de abusos de menores relacionados con la Iglesia católica y la posición del Pontífice hacia temas como el uso de condones, el matrimonio homosexual o el aborto.
La organización Europa Laica-Observatorio de la Laicidad quiere entregar a Benedicto XVI, por medio del Nuncio Apostólico en España, una «factura en la sombra» con el coste de su estancia de menos de 48 horas en esta nación ibérica.
Los promotores de esa iniciativa, denominada Pásale factura al Papa, denunciaron que el viaje de su Santidad a Compostela le cuesta al contribuyente tres millones de euros, mientras que su permanencia en Barcelona fue cifrada en 1,8 millones de euros.
lac/edu
Modificado el ( domingo, 07 de noviembre de 2010 )
2010-11-07 18:14:51