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Por Ismael Adibuah, redactor en la Oficina del Vaticano de EWTN News
Vaticano, 22 de junio, 2026.- El Papa León XIV pidió a las Naciones Unidas (ONU) que prioricen a las personas en la lucha contra el hambre en el mundo y afirmó que alimentar a quienes padecen hambre es una parte esencial de la construcción de la paz.
El Pontífice visitó este lunes la sede del Programa Mundial de Alimentos, en Roma. En su discurso, León destacó la gravedad del problema del hambre mundial y explicó que esta suele alimentar otros desafíos sociales, especialmente la migración.
«Más que una simple preocupación humanitaria, el hambre erosiona la cohesión social, aumenta el riesgo de conflictos y alimenta la migración forzada», afirmó el Papa.
«En efecto, los conflictos son ‘alimentados’ con mayor facilidad de la que las personas son nutridas. Esta realidad refleja no solo deficiencias operativas, sino también un desequilibrio fundamental en las prioridades políticas y morales», agregó.
El Santo Padre subrayó además la importancia de la colaboración multilateral, señalando que cada Estado comparte la corresponsabilidad de «reconocer la dignidad inherente, dada por Dios, de toda persona».
Asimismo, alentó a los gobiernos seculares a estar abiertos a colaborar con la Iglesia Católica para asistir a los más vulnerables, reconociendo su derecho humano fundamental a una alimentación adecuada.
«El acceso a una alimentación adecuada es un derecho humano fundamental, basado en la dignidad de cada persona», afirmó León XIV.
«La Iglesia Católica —a través de parroquias, diócesis, agencias de Cáritas y otras iniciativas inspiradas en la fe— llega con frecuencia a poblaciones vulnerables en lugares inaccesibles para los actores internacionales. Por ello, aliento al Programa Mundial de Alimentos y a sus socios a seguir apoyando estos esfuerzos», añadió.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) fue establecida en 1945 en respuesta al hambre generalizada y a la inseguridad alimentaria que afectaban al mundo tras la Segunda Guerra Mundial. En su intervención, León XIV elogió los avances logrados por esta organización, aunque también advirtió a la ONU sobre los peligros de una burocracia excesiva que retrasa la entrega de ayuda alimentaria a las poblaciones más desfavorecidas.
«Aplicar eficazmente este llamamiento [a combatir el hambre] exige reducir la burocracia innecesaria, para que la transparencia y la rendición de cuentas estén al servicio de las personas y no se conviertan en un obstáculo para la ayuda», concluyó el Papa.