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Cumbre del G7 de Evian en la mira

Masiva protesta en Ginebra contra la perversidad del Norte Global

Sergio Ferrari

La víspera del cónclave anual del G7 en Evian, Francia, que se realizó del 15 al 17 de junio, miles de manifestantes coparon las calles de la muy cercana Ginebra –tan solo a 45 kilómetros y en territorio suizo– para protestar contra esa cumbre. Convocada por la coalición helvética No G7 (No al Grupo de las 7 potencias capitalistas más desarrolladas), la protesta se realizó bajo la consigna “Construyamos la resistencia internacionalista”. Confluyeron fuerzas de izquierda, sindicatos, colectivos feministas, muy diversas organizaciones sociales y representantes progresistas de varios países del continente.  (https://nog7ge.noblogs.org/). 

Genève, le 14.06.2026 Plusieurs dizaines de milliers de personnes ont marché à travers Genève contre le sommet du G7. La manifestation anti-G7 a massivement mobilisé dimanche dans les rues de Genève. Un cortège d’abord festif, qui a viré à l’affrontement avec les forces de l’ordre. © J.-P. Di Silvestro

Las calles para intensificar la denuncia

Las voces más optimistascifraron en 60 mil el número de participantes en las actividades ginebrinas que arrancaron ya el sábado 13 de junio con un “contra cumbre G7”. La policía, por su parte, habló de 20 mil. En todo caso, la de Ginebra fue una de las manifestaciones de resistencia más coloridas, numerosas y multi generacionales de los últimos tiempos en este país de apenas 9 millones de habitantes.

Durante varias semanas la convocatoria estuvo en duda porque no podía conseguir el permiso oficial para llevarse a cabo. Por momentos, las autoridades del Cantón de Ginebra se inclinaron por prohibirla. Las presiones sociales en aumento y la decisión de los organizadores de manifestarse a cualquier costo obligaron a que finalmente fuera autorizada bajo condiciones muy estrictas: un recorrido claramente definido, horarios fijos predeterminados y redoblada presencia policial fuertemente militarizada.

Según el partido Solidarités, uno de los convocantes, en las últimas semanas las autoridades ginebrinas y francesas intentaron “jugar la carta del miedo para desanimar a la población de unirse a la movilización… e intimidar a quienes se niegan a ser espectadores de las políticas de guerra, austeridad y destrucción ecológica promovidas por las potencias del G7”. Sin embargo, subraya su comunicado, la estrategia autoritaria y de seguridad fracasó ya que “decenas de miles de personas se reunieron en Ginebra para afirmar que otro mundo no solo es necesario, sino que además se construye a través de las luchas sociales, ecologistas, feministas, antirracistas e internacionalistas”.

Esencialmente pacífica a pesar de pequeñas escaramuzas entre la policía y un grupo minoritario de militantes radicales encapuchados, la protesta en Ginebra pareció resucitar la modalidad de contestación ciudadana, con consignas contra el poder del Norte global, tan generalizadas a inicios de siglo. Ahora, incorporando también banderas antifascistas para denunciar el sostenido avance de la ultraderecha en el continente que se intensifica en los últimos años. Esta protesta desenmascaró también nuevos o ampliados métodos represivos, como el uso indiscriminado de gas lacrimógeno, el control masivo de identidad o el cerco policial durante horas en un parque de la ciudad a más de 200 personas, muchas de las cuales ni siquiera habían participado en la manifestación. Esto generó fuertes críticas de observadores oficiales presentes en representación de reconocidos organismos de derechos humanos, como Amnistía Internacional o la Liga Suiza de Derechos Humanos (https://www.amnesty.ch/fr/campagnes/droit-de-manifester/geneve-les-manifestant-e-x-s-pacifiques-paient-a-nouveau-le-prix-des-defaillances-policieres).

Contra la hegemonía del Norte global

La convocatoria de la plataforma No G7 desde semanas había argumentado la convocatoria pacífica de Ginebra a través de un diagnóstico crudo de lo que ella considera es la causa de la situación mundial actual. “Una crisis generalizada sacude el capitalismo mundial: con el fin de mantener la hegemonía del Norte global, los miembros del G7, sus principales actores, se radicalizan”, explica el manifiesto de la convocatoria. Para los convocantes esta reorganización del orden mundial “alimenta directamente la toma del poder por parte de la extrema derecha”. Y sostiene que los temas y el vocabulario de esa cosmovisión ultra reaccionaria, están ahora omnipresentes en el debate público, mientras que la violencia de su ideología supremacista se desata a escala planetaria. Y argumenta que “para garantizar su sitio en esta nueva configuración, los Estados se inclinan hacia prácticas cada vez más autoritarias. Por lo tanto, este proceso de fascistización trasciende los países en los que la extrema derecha ha llegado al poder”. 

La conclusión de los No G7 es que esta ola de odio, arraigada en la dominación de los grupos oprimidos, se extiende y provoca una violencia mortal y sistémica: islamofobia institucionalizada, asesinatos racistas por parte de la policía, violencia en las fronteras, violencia sexista y sexual, feminicidios, violencia LGBTfóbica y antitrans. Con el agravante que “los masculinistas, legitimados por figuras autoritarias, despliegan una ofensiva sin precedentes. Para mantener el orden desigualitario, los movimientos sociales, en particular los ecologistas, feministas, LGBTIQ+, antirracistas y de solidaridad con Palestina, sufren una fuerte represión” (https://nog7ge.noblogs.org/2026/05/04/manifestemonos-en-masa-en-ginebra-contra-el-g7/).

Un elemento especial de la movilización contra el G7 fue la activa presencia femenina, feminista y de las diversidades. Multiplicada por el contexto de una fecha histórica debido a que el 14 junio se conmemora anualmente la Huelga Feminista suiza de 1991. Protagonismo feminista por demás llamativo en Ginebra, pero con iniciativas similares en otras regiones y ciudades del país. Un día antes, en Lausana, esta movilización reunió más de 15 mil manifestantes. Las banderas feministas fueron de la mano, en esta ocasión, de consignas anti capitalistas y contra la ultraderecha y el neofascismo.

Cumbre sin brújula propositiva

A escasos kilómetros de allí, en la ciudad francesa de Évian-les-Bains, la cumbre de las superpotencias capitalistas culminó el miércoles 17 de junio sin pena ni gloria. Los jefes de Gobierno de Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia (e invitados de países emergentes como India, Brasil, Kenia y Corea del Sur,) habían llegado a la cita de la amurallada Evian más divididos que nunca. Y salieron del cónclave con fracturas profundizadas como las de Donald Trump con la gobernante italiana Giorgia Meloni en lo que parece ser ya una crisis interpersonal instada de muy difícil resolución. Con el agravante que el anfitrión Emmanuel Macron debió negociar una agenda que contara con el beneplácito de Donald Trump suprimiendo temáticas esenciales, como la crisis climática, que molestan a la Casa Blanca.

Ni siquiera el frágil acuerdo de los Estados Unidos e Irán para terminar la guerra -que no fue ratificado en la ceremonia protocolar prevista el viernes 19 – alcanzó para aportar optimismo a un crecimiento económico mundial de capa caída. Ni bien firmado dicho acuerdo que significó la reapertura parcial del Estrecho de Ormuz ya se ve amenazado por la continuidad de la agresión de Israel contra Líbano (https://www.swissinfo.ch/spa/apenas-firmado%2C-el-acuerdo-ir%C3%A1n-eeuu-amenazado-por-la-violencia-en-l%C3%ADbano/91606535).

Finalmente, el cónclave del G7 poco avanzó en estrategias para resolver la crisis económica sistémica de la cual, los países que lo integran, están entre los principales responsables.

Lo que sí ocupó un lugar central en el debate fue la el conflicto bélico en el corazón mismo de Europa, el de Rusia vs. Ucrania, del cual Trump quiere distanciarse. Así como el del Medio Oriente, donde Europa esta vez no acompañó a un Washington que luce perdedor en su pulseada contra Irán. En síntesis: la desorientación geopolítica actual de Occidente y de sus principales potencias no encontró en Evian ni chaleco salvavidas ni brújula orientadora.
Sergio FerrariJournaliste RP/periodista RPTel: (00 41) 078 859 02 44
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