Cultura

Carpentier epistolar

Por Marta Rojas*

La Habana, 1 ene (PL) Bajo el título Cartas a Toutuche acaba de ver la luz en Cuba una colección de epístolas enviadas por Alejo Carpentier a su madre, Lina Valmont, entre 1928 y 1937.

Obra de extraordinario valor, compilada por la Fundación que lleva el nombre del primer escritor latinoamericano Premio Miguel de Cervantes de Literatura, y publicada por la Editorial Letras Cubanas, fue presentada en la casa que le sirvió de escenario a una de sus grandes novelas, El siglo de las Luces, sede de la Fundación.

«Pudoroso en todos los planos de la existencia, Carpentier fue remiso a las confidencias; a diferencia de lo que suele suceder en los corrillos, no dejaba transparentar sus animadversiones en tertulias de amigos» -sostiene Graziella Pogolotti en la introducción a Cartas a Toutuche. El libro, de 459 páginas -plenas de información de vida, literaria, artística, y de conciencia social y política deslizadas en las cartas de Alejo a la madre- se enriquece aún más con la introducción con que Pogolotti, quien conoció a Carpentier desde que era niña, abre este volumen indispensable para adentrarnos no solo en la personalidad sino en el pensamiento literario y estético del creador de lo real maravilloso en las letras de América.

La entrega del volumen estuvo a cargo de la ensayista Luisa Campuzano, quien leyó un texto sobre el valor de la correspondencia, en este caso cartas de un solo bando, pues las de Lina Valmont a su hijo son mencionadas por él, pero no se han encontrado.

Campuzano subrayó cómo el autor de las cartas se convierte en un fabuloso personaje de novela en sí mismo y explica cuántos escenarios presenta, escribiéndole a su madre unas veces en francés y otras en español, según las circunstancias y estado de ánimo.

Estas misivas, como explica Pogolotti en su enjundioso ensayo preliminar, fueron conservadas por la destinataria, viajaron con ella de Cuba a París y, años después de la muerte de su autor, regresaron prodigiosamente a La Habana procedentes de Francia en una maleta donde habían sido conservadas junto a otros documentos.

En este género epistolar no existe un precedente semejante, que cobra aún más valor por la universalidad literaria de quien escribió las cartas filiales.

ag/mr

ag/mr

*Periodista y ecsritora cubana. Colaboradora de Prensa Latina

2011-01-02 00:19:26