Daris Javier Cuevas
El gobierno dominicano a través del ministerio de hacienda y economía ha anunciado que someterá ante el congreso nacional unas medidas o propuestas a las que ha denominado medidas pro-crecimiento economico y mitigación de la crisis internacional. Esta titulación tan sugerente, oculta que de lo que se trata es de una reforma tributaria, la cual se interpreta en su contenido y pretensiones de fondo, que más bien lo que evidencia es que el gobierno transita por una precariedad fiscal enorme.
Pero resulta que, al adentrarse al cuerpo de sus propuestas, en el cual trata el gasto público y la necesidad de ingreso, obviamente que muestra su intención de tocar la estructura tributaria del país. En efecto, como jinete del apocalipsis aparece la real pretensión, recaudar entre RD$40,000 y 50,000 millones, suma esta que el gobierno venia aspirando previo a las tensiones geopolíticas que afectan a la economía global.
Pero resulta que al observar las medidas propuestas y hacer una mirada detenida abiertamente acarician la modificación de múltiples impuestos que inciden en la economía e impactan directamente en los consumidores. Pues construyen su justificación con eliminación de varios impuestos a los que tipifican como anacrónicos, lo que en términos simples significa que son impuestos improcedentes u obsoletos, los cuales no son tan relevantes como para sobredimensionarlos.
Con su narrativa el gobierno deja caer que se trata de una reforma fiscal, por tanto, su aprobación procura modernizar el sistema tributario y beneficiar a la población. Pues conciben que la culpa recae sobre los conflictos bélicos internacionales, sin embargo, estas propuestas son trozos de los dos intentos de las reformas anteriores que se desestimaron, lo que permite interpretar que el objetivo puntual es rescatar la idea de las reformas anteriores e impulsar la misma por etapas.
El enfoque a las medidas propuestas por el gobierno evidencia que se trata de una reforma tributaria abiertamente ya que una reforma tributaria por definición trata de un conjunto de modificaciones de carácter legales para ajustar la estructura de los impuestos y las tasas impositivas. Por tal razón, su principal objetivo es permitir al gobierno incrementar la recaudación para financiar el gasto público, reducir la evasión, o estimular sectores económicos específicos.
En tal contexto, una reforma tributaria procura cambiar uno o varios aspectos de la estructura tributaria, procurando aumentar la cantidad de dinero que recibe el Estado por concepto de impuestos. Pues se trata de la imposición de nuevos tributos o la eliminación o variación de los existentes, respecto de los vigentes al momento de la introducción de la reforma, lo que de manera directa afecta positiva o negativamente a los contribuyentes.
Observando las propuestas del gobierno, se descarta que se trate de una reforma fiscal ya que esta no debe realizarse para cumplir el fin exacto de alterar el sistema impositivo con la única finalidad de cubrir déficit y acrecentar las recaudaciones. Pues una verdadera reforma fiscal tiene como finalidad establecer un nuevo sistema tributario, en función de un objetivo determinado por el que se ha requerido dicha reforma., aunque la línea divisoria es invisible.
Ha quedado evidenciado que con sus propuestas el gobierno lo que está es impulsando una reforma tributaria cuya finalidad es recaudar para mejorar las debilidades financieras que muestran las finanzas públicas. La reforma tributaria planteada y que incluye un alza del impuesto sobre la renta, la creación de tributos e incremento de un 27 % a un 30 % del impuesto sobre la renta (ISR) a las grandes empresas, las que reportaron el año pasado ingresos por más de 1.000 millones de pesos, una tasa del 27 % en ISR para los salarios de 400.000 pesos mensuales en adelante, la creación de una tasa única de 10 dólares a los boletos aéreos y el incremento de 0.15% a 0.20% del impuesto sobre los cheques y transferencias electrónicas son medidas que afectan directamente a la clase media y esta última frena los avances logrados en el reglamento del sistema de pagos.
En relación a que estas medidas tributarias están orientadas a estimular el crecimiento económico, esta afirmación carece de demostración convincente ya que desde una perspectiva macroeconómica se sabe que los impuestos afectan de manera directa al crecimiento económico a través de su impacto en la demanda, en el corto plazo. Pues en tal sentido se estimula el crecimiento económico cuando se impulsa una reducción sustancial de impuestos, lo cual aumenta la demanda al incrementar la renta disponible de las personas y estimula a las empresas a contratar e invertir, situación que no se contrasta en la propuesta de reforma tributaria del gobierno.
Daris Javier Cuevas Nin dcuevas16@uasd.edu.do