Cultura, Portada

Monseñor Nouel, una provincia lleva su nombre 

Teófilo Lappot Robles

Por Teófilo Lappot Robles 

Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla fue de los primeros dominicanos en estudiar teología en Roma, Italia. Se graduó allá en 1883 en filosofía y derecho canónigo. Adquirió una gran cultura y se destacó, además, como periodista versado en temas religiosos. Algunos de sus biógrafos coinciden en señalar que su rostro tenía una suerte de “halo místico”.

Ejerció el sacerdocio en La Vega, San Juan de la Maguana y en Santo Domingo. Fue profesor de varias materias del pénsum del Seminario Santo Tomás de Aquino, centro de enseñanza especializada del cual fue vicerrector. 

Fue designado arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de Santo Domingo, con derecho a suceder a monseñor Meriño. El 20 de agosto de 1906 fue elevado a titular de dicha arquidiócesis hasta el 11 de octubre de 1935, fecha en que renunció después de mantener firme el báculo arzobispal durante 29 años. 

Su sustituto al frente de la iglesia católica dominicana fue el sacerdote salesiano italiano Ricardo Pittini Piussi, que había llegado al país el 16 de agosto de 1933. Desde el 1922 hasta el 1930 el arzobispo coadjutor que acompañó al arzobispo Nouel en esas delicadas labores fue monseñor Luis A. Mena, quien renunció por motivos no explicados, pero entendibles en el contexto del difícil período político que comenzaba entonces en el país.

Para tener una idea del temple de monseñor Nouel es necesario señalar que mantuvo sin dobleces el timón de la iglesia católica dominicana bajo gobernantes tan diferentes como los siguientes: “Ramón Cáceres, Eladio Victoria, José Bordas Valdez, Ramón Báez, Juan Isidro Jimenes, Francisco Henríquez y Carvajal, gobernadores estadounidenses de ocupación, Juan Bautista Vicini Burgos, Horacio Vásquez Lajara, Rafael Estrella Ureña y Rafael Trujillo Molina, además de dos Consejos de Secretarios de Estado”.(Nombramientos Eclesiásticos. Editora Amigo del Hogar, 1991.Tomo I. Pp. 8 y 9. Rafael Bello Peguero).

Muchos de los actos de Nouel, posteriores al cese de las referidas funciones, indican que hubo algún declive en diferentes vertientes de su vida. Esa situación fue aprovechada por ciertos individuos para manipular sus menguadas fuerzas volitivas.  Falleció el 25 de junio de 1937.

El biógrafo por excelencia de monseñor Nouel (publicó tres tomos sobre él) fue el sacerdote jesuita e historiador José Luis Sáez Ramo, recientemente fallecido. Por ese dominicano nacido en Valencia, España, sabemos muchas de las virtudes y la laboriosidad de ese prelado, mientras mantuvo el vigor de su carácter y la plenitud de la sapiencia de sus conocimientos. 

El 3 de noviembre de 1913 el papa Pío X lo nombró delegado apostólico en Cuba y Puerto Rico. (Cablegrama del 4-11-1913 del cardenal Rafael Merry del Val Zulueta). 

De los muchos informes que envió durante su gestión al Vaticano destaco el que le rindió al papa Benedicto XV, detallando las actividades de la arquidiócesis de Santo Domingo durante el período comprendido entre el 3-11-1913 al 14-11-1915. (Documentos inéditos del arzobispo Nouel. AGN. Volumen 49, 2008. Pp 14 y de 53-67. José Luis Sáez Ramo).

El primero de diciembre de 1912, ante las convulsiones políticas que provocaron la salida del poder del político banilejo Eladio Victoria y Victoria  (alias Quiquí), monseñor Nouel fue designado por el bicameral Congreso Nacional presidente de la República. Mantuvo, además, su elevado puesto eclesiástico. Vale decir, en consecuencia, que como sacrificio personal él decidió remar mar adentro en las embravecidas aguas de la política ácida.

Cuatro meses después tuvo que renunciar a dicho cargo. Se impuso la terquedad y la codicia de muchos de actores políticos de esa época, a los que después (12 de julio de 1929) él llamó “la vil polilla palaciega”. Fue sustituido el 14 de abril de 1913 por el general José Bordas Valdez. (Ver otros pormenores en la obra Vetilio Alfau Durán en Clío. Escritos II. Editora Corripio 1994. Pp 425-457).

El papa Benedicto XV fue su profesor en la Pontificia Universidad Gregoriana. Reconocía su inteligencia y cultura, así como sus altas prendas espirituales, motivos por los cuales al ascender al papado en el 1914 lo tomó muy en cuenta para asignarle una gama de tareas y honores. Eran amigos personales. Fue esa máxima autoridad de la iglesia católica quien, en gran parte por las gestiones personales de monseñor Nouel, ordenó el 14 de julio de 1920 la coronación de la Virgen de la Altagracia; ejecutándose dicha disposición el 15 de agosto de 1922.

En la página oficial de la Academia Dominicana de la Lengua se reconoce que fue por iniciativa de monseñor Nouel que la misma se creó el 12 de octubre de 1927, la cual presidió durante casi diez años. Los eminentes hermanos Pedro y Max Henríquez Ureña, especialmente en este último, escribieron varias veces sobre los textos ensayísticos y la oratoria religiosa y política de ese prominente dominicano, a quien se le ubica en la corriente literaria del modernismo criollo junto a personajes como Gastón F. Deligne, Fabio Fiallo, Osvaldo Bazil y Tulio M. Cestero, entre otros.

Su condición de ciudadano excepcional, comprometido con la dignidad de la nación, se creció ante la oprobiosa ocupación del país por el poder estadounidense (1916-1924). Fue de los dominicanos que se opusieron al denominado Plan Harding (14-6-1921), mediante el cual los EE.UU. vendían la idea de que iban a desocupar de inmediato el territorio nacional. Era un señuelo, pues su soldadesca continuó pisoteando nuestra soberanía durante tres años más.

El alto nivel cultural de monseñor Nouel nadie lo discute, así como su facilidad oratoria. Uno de sus discursos más impactantes la pronunció siendo un joven sacerdote el 27 de febrero de 1891, desde el púlpito de la catedral de Santo Domingo, exaltando la proceridad del patricio Ramón Matías Mella, cuando sus restos mortales fueron trasladados desde la ciudad de Santiago de los Caballeros a la Capilla de los Inmortales. Allí permanecieron hasta el 27 de febrero de 1944, cuando fueron llevados junto a los de Duarte y Sánchez al Altar de la Patria, donde reposan desde entonces.

También de alto contenido histórico fue la pieza oratoria que pronunció al juramentarse como presidente de la República el primero de diciembre de 1912. En esa ocasión dijo, entre otras cosas: “Un año de guerra desangrado el país y aniquilado su agricultura y comercio…teñida de sangre humana se encuentra todavía la campiña que fecundó el esfuerzo…por las calles de muchas villas y ciudades desfila la procesión de ciudadanos mutilados por la guerra”. (Citado por Ramón Marrero Aristy en su obra La República Dominicana: Origen y destino…Editora del Caribe, 1957).

Como corolario de estos comentarios sobre monseñor Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla señalo que una provincia minera y agropecuaria, ubicada en el punto central de la isla de Santo Domingo, lleva su nombre. Fue declarada ecoturística por sus grandes atractivos naturales. Tiene una larga tradición carnavalesca, amén de atesorar un importante fondo pictórico del maestro Cándido Bidó y otros artistas de la paleta.

Es de rigor resumir que en 1936 el municipio del cual formaba parte la localidad de Bonao (topónimo taíno proveniente de los tiempos precolombinos) fue designado como monseñor Nouel, pero en el 1960 esa ciudad cabecera recuperó su nombre original (Ley No.5344 del 27-4-1960. G.O. No.8472).

Cuando ese municipio fue elevado a provincia se le nombró monseñor Nouel, quedando Bonao como su capital. (Ley No.27, 22 de septiembre de 1982). Importante es, además, consultar la Ley 147-06, promulgada el 7 de abril del 2006, para conocer otros detalles de esa hermosa y rica provincia dominicana. 

Teofilo Lappot teofilolappot@gmail.com