Por: Francisco G.Navarro
Cienfuegos, Cuba (PL).- El catedrático español Eduardo Becerra lo tiene bien claro: el narrador chileno Roberto Bolaño (1953-2003) es el paradigma de la producción literaria en América Latina posterior al boom.
La contundente afirmación del doctor en Filología Hispánica de la Universidad Autónoma de Madrid, en la cual ejerce como profesor titular y director del máster en edición, marcó el diálogo que sostuvo con Prensa Latina en la ciudad cubana de Cienfuegos, donde participó de las labores del jurado del Premio Casa 2011.
La lectura a sus 20 años, ahora tiene 47, del uruguayo Juan Carlos Onetti, ante cuya obra se sintió fascinado, lo decantó para los estudios de la literatura latinoamericana, aunque por sus condiciones físicas tal vez pudo buscar el éxito en el baloncesto profesional.
El fenómeno del boom acaparó una parte de la charla con el único español presente en la edición 52 del prestigioso lauro de las letras en la geografía política y cultural comprendida del Río Grande a la Patagonia.
-Considerado una especie de parteaguas en la literatura de esta parte del mundo, a 40 años vistas, ¿qué ha dejado aquel fenómeno?
-Se ha generalizado un discurso crítico, mediático o proveniente de los propios escritores y está muy clara la necesidad de buscar otros referentes para analizar la literatura latinoamericana, ha costado muchísimo tiempo pero ya es algo que está instalado.
Un aspecto fundamental lo cnstituye que es muy difícil repetir un proceso como el de los años 60, una acumulación semejante de autores y de obras de ese nivel. No niego que se escriban libros muy buenos ahora, pero desde otros parámetros. Un contexto internacional como el que atrajo la atención mundial hacia este continente también es muy difícil de reeditar.
-Los nuevos nombres, digamos Volpi, Padilla, Paz Soldán ya están en la edad de los paradigmas en el momento del boom. ¿Cree que ellos trascenderán esas fronteras dejadas por sus mayores?
-Bueno, incluso son mayores ya. Me parece que el paradigma que va a durar bastantes años ensalzándolo, criticándolo, cuestionándolo, generando debate, va a ser Roberto Bolaño, no tanto Volpi y su generación.
Coinciden una serie de fenómenos que ya lo hacen un referente internacional, no sólo hispánico. Además, ellos mismos lo reconocen como un ejemplo. Es el nombre consagrado en una dimensión más probada y luego otros que no son contemporáneos del boom, veteranos, pero ya empiezan a tener una posición más consolidada, como puede ser el caso del argentino Ricardo Piglia.
Ha llegado el momento de hablar de otros escritores. Aunque en este tipo de cosas, creo que estaremos de acuerdo, las jerarquías no siempre tienen que ver con la literatura.
En el currículum de Becerra destacan las antologías Líneas aéreas (guía de la nueva narrativa latinoamericana), editada en 1999 por el sello Lengua de Trapo, y El arquero inmóvil. Nuevas poéticas del cuento, colección de ensayos que salió a la luz con el sello Páginas de Espuma en 2006.
-¿Cómo es el trabajo para preparar una antología?
-Líneas aéreas la pudimos hacer en 10 meses, pero sí no llega a ser por internet nos lleva 10 años. Coincidieron el interés personal y el de la editorial, surgida con el objetivo de descubrir nuevos narradores españoles. Yo propuse luego hacer lo mismo en América Latina.
Se trataba de sondear los espacios literarios nacionales mediante diversas fuentes de información y a partir de ahí leer, leer, leer. Los requisitos exigían que fueran autores nacidos de 1960 en adelante, que estuvieran representados todos los países de la región e incluir un estadounidense, por tratarse aquel de un espacio más dentro del ámbito del castellano.
-¿Y en el caso de El arquero inmóvil?
-Es otra antología. Son ensayitos sobre poéticas del cuento de escritores en español que tienen una obra cuentística muy importante. Me interesaba hallar rasgos de escritura que permitieran reflexionar con nuevos parámetros acerca del género.
Balcanización y vasos comunicantes (Subtítulo)
-En alguna parte de tu obra ensayística hablas de la existencia de una especie de balcanización en la literatura latinoamericana. ¿A qué le atribuyes este fenómeno, consideras que ha sido rebasado?
-Cuando en su momento me referí a eso sí existían políticas editoriales muy claras que se tradujeron en esa balcanización, ahora están presentes iniciativas más dinámicas, las cuales tratan de establecer conexiones.
Eso fue lo que intentó hacer Lengua de Trapo, lo consiguió, pero resultó un proyecto imposible de mantener mucho tiempo. Hay otros en la actualidad que están tendiendo redes y a la vez es necesario considerar un fenómeno inexistente a mediados de los 90, cuando me referí al caso. Internet y los blogs están constituyendo una maquinaria de intercomunicación importantísima y eso rompe barreras con mucha facilidad».
-¿Observas vasos comunicantes entre lo que se escribe y publica en España y lo que se escribe y publica en América Latina?
-Está bien que España cumpla esa función, pero debía ser mucho más multidireccional. España sigue siendo como una caja de resonancia en este camino trazado desde el boom: para que te conozcan en Latinoamérica hay que pasar por España.
Funciona así, menos que antes, pero no me parece la situación idílica. Entre los propios países de esta región tendría que haber mercados nacionales y una mayor presencia de autores de otros naciones vecinas.
-En un mundo que se tecnifica por minuto, ¿eres de quienes aún confían en la supervivencia del libro de papel?
-Va a durar mucho, cada vez compartiendo más espacio con los medios digitales. No soy ni apocalíptico ni integrado. Van a existir ventajas e inconvenientes. Será un proceso más o menos lento, pero imparable. La digitalización de los libros también tiene que ver con factores de distribución, de acceso, y ello va a favorecer sobremanera esa intercomunicación que en otros tiempos no ha faltado.
2011-03-03 18:37:42