Comentan anécdotas y recuentos sobre la escritora y periodista.
SANTO DOMINGO, 5 marzo.- Un selecto grupo de personalidades de la vida cultural dominicana se reunió alrededor del cuerpo sin vida de María Ugarte en la capilla D de la Funeraria Blandido, poco antes de que se cubriera el ataúd con su cuerpo sin vida y que este partiera rumbo a su última morada en el cementerio Cristo Redentor.
La tristeza y el dolor de los allí reunidos no se reflejó en lágrimas, sino en anécdotas y recuentos sobre la fructífera vida de la primera mujer que ejerció el periodismo reporteril en la República Dominicana, cuando tuvo que viajar en carros públicos con una pequeña cámara fotográfica de su propiedad para cubrir, entre otros, hechos de sangre que ocurrían en distintos sitios de esta capital.
El empresario José Luis Corripio, las escritoras Myrna Guerrero y Janet Miller, las y los periodistas Alicia Estévez, Enrique (Tuto) Mota, Raúl Pérez Peña, Matilde Fabián y Elsa Expósito y la viceministra de cultura Bernarda Jorge fueron algunas de las personalidades que hicieron acto de presencia.
Fue una velada poco común, donde cada quien recordó sus vivencias y particularidades con esta gran mujer. Todos recordaron su altura como ser humano y su distinción como profesional quien, siempre con la frente en alto y su conducta ética, supo mantenerse intachable, tanto dentro como fuera del periodismo, y de la literatura.
Alguien recordó su lección de dignidad cuando en una ocasión le fue negado el Premio Nacional de Literatura que otorga la Fundación Corripio. En aquel momento, el jurado calificador se lo concedió a un escritor con menos obra e importancia que ella, aduciendo que supuestamente «ella no era una literata». María Ugarte se desentendió del asunto y continuó su labor creativa como si nada hubiera sucedido hasta que, pocos años después, el jurado de la propia Fundación le condecoró con su más alto reconocimiento.
También hubo críticas a los gobiernos y fundaciones culturales de España que no se preocuparon en promover el valor de su obra dentro de su patria natal para que recibiera distinciones de nivel, acordes con su obra y su trayectoria profesional, tales como el Premio Príncipe de Asturias u otros de su tipo.
Poco antes de su muerte, la Universidad Complutense de Madrid le rindió un merecido tributo, acto al que asistió su hija Carmenchu Brusiloff.
María Ugarte, siempre en bajo perfil, pero inmensa como escitora, crítica de arte y periodista, hizo suyos los versos de Antonio Machado : «Nunca perseguí la gloria/ ni dejar en la memoria/ de los hombres mi canción».
Listin Diario
2011-03-06 01:48:28