Por René Quenallata Paredes
LA PAZ, 5 mar (Xinhua) — Al menos 50.000 danzantes y músicos en la ciudad de Oruro dieron hoy paso a las fiestas de Carnaval en Bolivia.
Pese a que en la ciudad de La Paz, sede del gobierno Bolivia, se aplazó el festejo popular hasta fines de marzo y principios de abril, por solidaridad con las más de 4.000 familias que perdieron sus viviendas por el deslizamiento de tierra, el resto del país celebra en medio de una rica diversidad cultural.
La ministra de Culturas, Elizabeth Salgueiro, dijo a Xinhua que durante el Carnaval, Bolivia muestra su esplendor en las regiones de tierras altas, medias y bajas.
Miles de turistas extranjeros visitan estas fechas diversas regiones bolivianas, para admirar la entrada de Oruro que cuenta cada año con la participación de al menos 50.000 danzantes que ofrendan su baile a la Virgen del Socavón.
La población boliviana es multicultural, sus 10 millones de habitantes se distribuyen en mestizos, indígenas-originarios, blancos descendientes de criollos, afrobolivianos y una menor proporción de descendientes de migrantes europeos y asiáticos.
El folklorista Severo Nina explicó que los bolivianos festejan el Carnaval en medio de la devoción católica y las tradiciones sin importar edad, sexo, condición social ni origen con tal de divertirse.
ORURO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Desde las 07.00, hora local (1100 GMT), en la ciudad folklórica de Bolivia, a 3.900 metros de altitud, en pleno altiplano andino, más de 50.000 bailarines vestidos con disfraces lujosos que representan el folklore boliviano iniciaron su travesía en devoción a la virgen del Socavón.
El presidente boliviano, Evo Morales, suspendió su viaje a la Entrada del Carnaval de Oruro, el más fastuoso de Bolivia, debido al fallecimiento del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) general Germán Valenzuela Lemaitre, la noche del viernes.
El desfile de danza y música se prolonga más allá de la medianoche y al menos 5.000 músicos acompañan a lo largo de 5 kilómetros el baile de 48 grupos folklóricos, que culmina con el ingreso de los bailarines de rodillas a la Iglesia del Socavón.
El folklorista Nina dijo que al ingresar al templo, al pie de la mina de estaño San José, los bailarines se quitan sus máscaras pesadas y lujosas para orar a los pies de la virgen de la Candelaria, patrona del Carnaval y expresión del sincretismo pagano y religioso de los mineros.
El carnaval de Oruro nació en el siglo XVII, en pleno auge de la explotación de los minerales de plata en el Alto Perú y fue declarado en 2001 por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
De todos modos, algunos historiadores consideran que su origen se produjo un siglo antes, cuando se fundaron Oruro y La Paz como ciudades de contacto entre Cusco y Potosí.
Según la Gobernación de Oruro, se calcula que 300.000 personas llegaron, entre visitantes, integrantes del carnaval y comerciantes, a esta ciudad que cuenta con 250.000 habitantes y se ubica a 220 kilómetros al sur de La Paz.
A LO LARGO DE BOLIVIA
En la ciudad de La Paz desde el viernes comenzaron con las tradiciones milenarias como la Pacahamama (ofrenda a la Madre Tierra) en los centros de trabajo, en ella se acostumbran bebidas alcohólicas tradiciones, comida, baile y flores.
El sociólogo Mario Pinedo explicó que en la parte altiplánica salen a relucir las distintas costumbres, colores, acompañados de distintos rituales ancestrales, religiosos y con un profundo afán festivo.
En Santa Cruz, región oriental y la más próspera de Bolivia, comenzó con su entrada tradicional que se asemeja a los grandes desfiles carnavaleros de Río de Janeiro.
Decenas de comparsas «saltan» en el Tradicional Corso de Carnaval, en un despliegue deslumbrante de fantasía, con el acompañamiento musical de los buris y tamboritas, que interpretan taquiraris y chovenas.
En Tarija la fiesta comenzó con un mes de anticipación, con recorridos de comparsas y banda por las calles, en especial en el departamento de Tarija, pero en los últimos años se ha extendido por el territorio boliviano.
El residente tarijeño, Ramiro Márquez, relató a Xinhua que faltando dos semanas para el Carnaval, hombres y mujeres transitan por las calles de la ciudad con tortas adornadas con fruta de la temporada, dulces, flores, queso, entre otros artículos.
Se trata de la fiesta de «Comadres y Compadres» el que recibe el presente se convierte en compadre o comadre y se compromete a acompañar en las buenas y en las malas a su nuevo pariente espiritual, detalló.
Las comparsas tienen la costumbre de llevar a la plaza al diablo enjaulado donde es liberado, con lo que se da por iniciada la fiesta.
Después de las diferentes entradas de comparsas la gente se prepara para la tradicional ofrenda a la tierra, ritual andino que reúne a las familias para agradecer y pedir bendiciones. Pese a los cambios y las nuevas creencias, la tradición se mantiene en Bolivia.
2011-03-06 03:30:38