Editorial

León XIV: Ninguna potencia terrenal salvará el mundo, sólo la potencia divina del amor

diariodominicano.com

Por Almudena Martínez-Bordiú, corresponsal senior de ACI Prensa y EWTN Noticias 

Vaticano, 8 de mayo, 2026.- Tras venerar los restos de San Bartolo Longo, el Papa León XIV presidió una Misa en la plaza que lleva el nombre de este santo —que él mismo canonizó el pasado octubre—, y que fue fundador del santuario de Pompeya, donde el Papa ha celebrado este 8 de mayo el primer aniversario de su pontificado. 

Ante cerca de veinte mil fieles reunidos en la explanada, el Santo Padre recordó a San Bartolo Longo quien, junto a su esposa, pusieron hace 150 años la primera piedra “de toda una ciudad mariana”, después de que Pompeya quedó enterrada tras la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.

El Papa León XIV recordó que este 8 de mayo le fue confiado el ministerio de Sucesor de Pedro, coincidiendo con la jornada de la Súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya. “Debía por tanto venir aquí, a poner mi servicio bajo la protección de la Virgen Santa”, aseguró. 

Al reflexionar sobre el Evangelio de la Anunciación, el Pontífice precisó que se trata de una invitación a la alegría: “Dice a María, y en ella a todos nosotros, que sobre las ruinas de nuestra humanidad probada por el pecado y por ello siempre inclinada a prevaricaciones, opresiones y guerras, ha venido la caricia de Dios, la caricia de la misericordia, que en Jesús toma un rostro humano”. 

El Rosario, un acto de amor

Así, destacó el Pontífice, “María se convierte “en Madre de la misericordia”. Este momento de la historia, añadió, “tiene una dulzura y una fuerza que atraen el corazón y lo elevan a esa altura contemplativa donde germina la oración del Santo Rosario”. 

A continuación, el Papa León XIV ofreció a los fieles una hermosa reflexión sobre esta oración “popular y sencilla”, ligada a la  Bienaventurada Virgen María del Santo Rosario de Pompeya. 

“La repetición de esta oración en el Rosario es como el eco del saludo de Gabriel, un eco que atraviesa los siglos y guía la mirada del creyente hacia Jesús, visto con los ojos y el corazón de la Madre”, señaló. 

León XIV subrayó también que la oración del Rosario es un acto de amor: “¿No es propio del amor repetir sin cansarse: ‘¿Te quiero’? Un acto de amor que, en las cuentas del rosario, como bien se ve en el cuadro mariano de este Santuario, nos hace remontarnos a Jesús y nos lleva a la Eucaristía”.

En este contexto, puntualizó que el Rosario “tiene una fisonomía mariana, pero un corazón cristológico y eucarístico”. Si el Rosario es rezado y celebrado, agregó el Pontífice, se convierte en “fuente de caridad”. Por ello, se refirió a San Bartolo Longo como el apóstol del Rosario y también de la caridad.

Las necesidades del mundo: la familia y la paz

En este sentido, indicó que esta oración “impulsa la mirada hacia las necesidades del mundo”, especialmente la familia, “que sufre el debilitamiento del vínculo conyugal”, y la paz, “puesta en peligro por las tensiones internacionales y por una economía que prefiere el comercio de armas al respeto de la vida humana”.

También recordó que el próximo año se cumplirán 25 años desde que San Juan Pablo II convocó el Año del Rosario. Al dirigir su mirada a la actualidad, el Papa León lamentó que “los tiempos desde entonces no han mejorado”.

“Las guerras que aún se combaten en tantas regiones del mundo piden un renovado compromiso no solo económico y político, sino también espiritual y religioso. La paz nace dentro del corazón”, indicó. 

Tras subrayar la importancia de rezar por la paz, aseguró que “no podemos resignarnos a las imágenes de muerte que cada día nos presentan las crónicas”, y recordó con esperanza que “Jesús nos ha dicho que todo puede obtener la oración hecha con fe”.

A modo de conclusión, remarcó que “ninguna potencia terrenal salvará el mundo, sino solo la potencia divina del amor, esta potencia divina del amor que Jesús, el Señor, nos ha revelado y donado”.