Santo Domingo, República Dominicana
El pasado 30 de abril, el mundo conmemora el Día Internacional del Jazz, proclamado por la UNESCO en 2011, con el propósito de reconocer este género como una de las expresiones culturales más influyentes del siglo XX, promotora del diálogo intercultural, la libertad creativa y la convivencia pacífica entre los pueblos.
En el marco de esta celebración, resulta pertinente no solo destacar la dimensión universal del jazz, sino también reivindicar las contribuciones que, desde el Caribe, han enriquecido su desarrollo histórico. En particular, la República Dominicana cuenta con figuras cuya impronta artística merece mayor visibilidad en el relato global del género.

Entre ellas sobresale el saxofonista Tavito Vásquez, reconocido por entendidos como uno de los intérpretes más sobresalientes del saxofón alto en el país. Su dominio técnico, sensibilidad interpretativa y capacidad de improvisación lo situaron en un nivel comparable al de figuras emblemáticas del jazz como Charlie Parker y Stan Getz.
Estas valoraciones fueron respaldadas por el destacado músico Mario Rivera, quien reconoció la calidad artística de Vásquez dentro del ámbito del jazz latino.
La referencia a exponentes internacionales como Gato Barbieri permite dimensionar el lugar que ocupan los músicos latinoamericanos en la evolución del jazz, a pesar de que, en muchos casos, su reconocimiento ha sido limitado por narrativas históricas dominantes.
En efecto, el jazz ha sido tradicionalmente asociado a los Estados Unidos, particularmente a la ciudad de Nueva Orleans, considerada por la historiografía convencional como su cuna. No obstante, esta visión ha sido objeto de cuestionamientos desde diversas perspectivas culturales. En ese sentido, el dirigente político y gestor cultural Luis Acosta Moreta, conocido como Luis “El Gallo”, sostiene que las raíces del jazz deben situarse en la República Dominicana, planteamiento que invita a una revisión crítica del origen del género y del papel del Caribe en su gestación.
Más allá del debate historiográfico, el legado de Tavito Vásquez constituye un testimonio irrefutable del aporte dominicano al jazz. Su producción discográfica “Sonido del Alma ”, impulsada por Luis Acosta Moreta, Luis «El Gallo», representa una de las expresiones más auténticas del jazz en el país. Esta obra encontró acogida en espacios emblemáticos como el Blues Bar de Santo Domingo, reconocido por amplios sectores como la casa del jazz en la República Dominicana, escenario fundamental para la difusión, apreciación y consolidación del género en el ámbito local.
Desde el punto de vista estético, Tavito Vásquez se distinguió por su vocación innovadora. Fue uno de los pioneros en articular una propuesta musical que integraba el típico dominicano con el jazz, incorporando además recursos contemporáneos de improvisación, lo que le permitió desarrollar un lenguaje sonoro propio, enraizado en la identidad cultural dominicana y, al mismo tiempo, abierto a las corrientes universales del jazz.
En este Día Internacional del Jazz, la conmemoración trasciende el plano simbólico para convertirse en una oportunidad de reflexión. Reconocer a nuestros artistas, visibilizar sus aportes y propiciar un debate informado sobre la historia del género constituyen pasos esenciales para fortalecer nuestra memoria cultural. El jazz, como expresión universal, no puede circunscribirse a una única narrativa: es, en esencia, el resultado de múltiples influencias, encuentros y procesos históricos en los que el Caribe —y la República Dominicana— tienen una participación que merece ser plenamente reconocida.
La Peque priky72@gmail.com