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Por Almudena Martínez-Bordiú,corresponsal senior de ACI Prensa y EWTN
Vaticano, 24 de marzo, 2026.- Tres guardias civiles que se encontraban de visita turística en Roma evitaron un robo en una de las iglesias más emblemáticas de la ciudad, Santa Croce in Gerusalemme, el pasado 21 de marzo.
Los miembros del cuerpo de seguridad español, uno de ellos destinado en la Embajada de España ante la Santa Sede, y que se encontraban fuera de servicio, actuaron ante el pedido de ayuda de un sacerdote.
Tras escuchar la voz de alarma del presbítero, lograron interceptar al sospechoso, que según el sacerdote acababa de sustraer varios objetos.
Después de interrogar al sospechoso, los guardias civiles recuperaron del presunto ladrón dos ganzúas, utilizadas para abrir cerraduras, 480 euros, dos relojes y cinco boletos de lotería.
Según informó la Guardia Civil en una publicación en la red social X, los tres agentes avisaron a las autoridades italianas sobre lo sucedido y el caso quedó en manos de la Polizia di Stato de Italia.
Importantes reliquias ligadas a la Pasión de Cristo

La Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén es uno de los templos más conocidos de la Ciudad Eterna debido a los tesoros espirituales que guarda entre sus muros.
A través de uno de los laterales de la iglesia se puede acceder a la llamada “capilla de las reliquias”, donde se conservan varias reliquias ligadas a la Pasión de Cristo protegidas tras una vitrina.
Estos objetos fueron trasladados desde Jerusalén a Roma gracias a Santa Elena, madre del emperador romano Constantino.
Según la tradición, en esta capilla se custodian tres fragmentos de la Cruz de Cristo, expuestos en un relicario del año 1800, uno de los clavos con los que los soldados fijaron a Cristo en la Cruz y dos espinas de la Corona de Cristo.
También se conserva la tabla con el mensaje en hebreo, griego y latín: “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”, conocida con el nombre de Titulus Crucis y ordenada colocar por Poncio Pilato en lo alto de la Cruz de Cristo.
Hay además un fragmento del patíbulo del buen ladrón y se conserva el dedo del apóstol Santo Tomás, con el que tocó la llaga de Cristo para creer que había resucitado.
También en una capilla lateral, junto a la de las reliquias de la Pasión, se expone una reproducción moderna de la Síndone de Turín o Santo Sudario