Manuel Diaz Aponte
El mundo de la honra, la solidaridad y los triunfos bien ganados ha quedado atrás para que se imponga la barbarie, guerras absurdas, el individualismo y la destrucción. Un cuadro social que incrementa la pobreza, desigualdades y el caos universal.
Ahora se habla de una posible recesión mundial de continuar la guerra en el Medio Oriente que escenifican Estados Unidos e Israel con Irán, iniciada el 28 de febrero.
Los analistas advierten que de continuar la escala del conflicto el petróleo podría subir a 200 dólares, lo que se traduciría en más pobreza, menos empleos y reducidas posibilidades de viajar.
Estamos ante una realidad vergonzosa y de locura colectiva ante las muertes, destrucciones y la ineficacia de las mediaciones por el diálogo y negociaciones. ¿Quién puede mediar cuando la Organización de las Naciones Unidas está sumergida en la atrofia, indecisiones y voz apagada por el poderío de los misiles y drones?
No hay un interlocutor válido que ponga freno a estas vorágines de sangre, dolor y desesperación de millares de ciudadanos que huyen desesperadamente evitando ser atacados por esas mortíferas armas capaz de destruirlo todo.
A la humanidad solo le queda aferrarse a la fe cristiana para que esta nueva desgracia finalice y que se detenga el sufrimiento de indefensos ciudadanos que contemplan atónitos el sobrevuelo de misiles y drones pendiendo sobre sus cabezas, y, que, a la distancia parecerían simples globos.
El presidente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advierte que esta guerra es la mayor amenaza de la historia para la seguridad energética mundial.
Un colapso del sistema energético del planeta conlleva inmediatamente a un desplome de las estructuras comerciales e industriales, lo que supondría generar una crisis sin precedentes en la historia moderna.
En el corazón político de Washington se levantan voces particularmente en el litoral republicano demandando el cese de las operaciones estadounidenses en Irán, ante el temor de que surja un escenario que prolongue y recrudezca la operación.
La renuncia de Joe Kent, importante funcionario de inteligencia y quien fuera designado por el presidente Donald Trump para dar seguimiento a la guerra en Irán, deja muchas interrogantes, sobre todo, cuando afirma que Israel “presionó” a Estados Unidos para entrar en la guerra con Irán.
Subida del petróleo, ¿quién se beneficia?
De continuar la guerra en el Medio Oriente los precios del barril del petróleo seguirán aumentando, beneficiando enormemente a los grandes productores del denominado” oro negro” e impactando severamente las economías de los países que tienen que salir al mercado a adquirirlo para mantener activo su aparato productivo.
Rusia y China son dos de los países que se benefician económicamente ante la escalada alcista del petróleo.
Un reporte del diario BBC MUNDO dice que Rusia obtendría beneficios de hasta US$5.000 millones adicionales para finales de marzo y que podría encaminarse a registrar su año de mayores ingresos derivados de combustibles desde 2022.
Ante la flexibilización de Washington de las normas para aliviar la escasez global de suministros, las ventas de crudo ruso a la India han repuntado un 50%.
Ello refleja que los conflictos bélicos en el mundo actual se traducen en cuotas de beneficios para las grandes potencias, no tan sólo por las ventas de armas sino por las escaladas alcistas del petróleo, gas y derivados.
Las naciones no petroleras son impactadas sensiblemente porque tienen que buscar alternativas energéticas a precios exorbitantes en medio de una guerra que como la que escenifican EE. UU.-Israel contra Irán podría expandirse en todo el Medio Oriente.
China, en cambio, tiene reservas equivalentes a varios meses de consumo y, ha trascendido, que ha intensificado sus compras de petróleo a Irán.
El continente asiático recibe el 59% de su petróleo crudo desde el Medio Oriente. Y Corea del Sur hasta un 70%, también produce más de la mitad de los chips de memoria consumidos en el mundo.
Las autoridades iraníes están vendiendo en este momento más petróleo a sus socios que el volumen de comercialización previo al conflicto bélico.
Los perjudicados
La complejidad derivada de la subida del petróleo por causa de esta nueva guerra ha provocado alzas en los alimentos, servicios y transportes colectivos a escala mundial.
Los gobiernos de naciones que dependen de las exportaciones de combustibles como Gasolinas, Diesel y Gas han tenido que hacer reajustes en sus precios para recompensar los aumentos globales.
En América Latina, exceptuando a Venezuela, Brasil y México tradicionales productores petroleros se han adoptado medidas excepcionales para conjurar las nuevas alzas mundiales.
Las autoridades de República Dominicana aseguran estar preparadas para afrontar las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Irán.
El presidente Luis Abinader dispuso un subsidio de mil millones de pesos a los fertilizantes para proteger alimentos y evitar que suban de precios, mantiene GLP sin alza y refuerza protección de programas sociales para amortiguar impacto de la crisis.
“Pero debemos ser claros y quiero ser honesto con ustedes: ante esta situación será necesario asumir ciertos sacrificios. No desproporcionados, no indiscriminados, pero sí inevitables. Habrá presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y, en alguna medida, en los precios de los alimentos. No porque nuestra economía tenga debilidades, sino porque enfrentamos un choque externo de gran magnitud”, precisó Abinader en un discurso dirigido al país.
¿Qué nos podría salvar?, que el conflicto no se prolongue y es de esperarse que la tregua o compás de 5 días que diera la administración del presidente Donald Trump al gobierno de Irán para evitar posibles ataques a las instalaciones energéticas, permita alcanzar un entendimiento y eventualmente la paz en la región.
Trump dijo que se han adelantado varios puntos que permitirían terminar con la guerra en los próximos días.
Incluso, en lo relativo al movimiento de barcos por el estrecho de Ormuz, por donde cruza el 20% de la producción global de petróleo y gas natural que se consume en el mundo.
El mandatario estadounidense asegura que dicho estrecho será controlado en conjunto por Estados Unidos e Irán.
No obstante, la Guardia Revolucionaria de Irán ha expresado que responderá a cualquier amenaza del gobierno de Estados Unidos.
Por otro lado, los estrategas del gobierno de Israel estaban confiados en que esta guerra provocaría un levantamiento y protestas de civiles en Irán, pero hasta el momento no ha sido así.
Por el contrario, se advierte que las autoridades iranies tienen pleno control de ese país ahora bajo las orientaciones políticas del nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, quien asumió el cargo el 8 de marzo tras el asesinato de su padre, Ali Khamenei.
Artículo de Manuel Diaz Aponte