La Universidad Santander entregó este jueves 19 de marzo un doctorado honoris causa al periodista Juan Bolívar Díaz, embajador de la República Dominicana en México, durante un solemne acto presidido por su honorable Rector, Enrique Javier Navarro Flores, y con la asistencia de autoridades académicas, diplomáticos y miembros de la comunidad dominicana.
El rector Navarro Flores fundamentó el reconocimiento otorgado a Juan Bolívar Díaz Santana, tanto por el ejercicio de su profesión original de periodista, como en su rol de embajador, y por sus vínculos con la sociedad mexicana, donde estudió y vivió un período de autoexilio.
Por su parte, el embajador Díaz agradeció la distinción como un reconocimiento a la República Dominicana, celebrando que la Universidad Santander tenga convenios con cuatro instituciones dominicanas, incluyendo a dos ministerios, habiendo otorgado al país decenas de miles de becas para cursos de especialización docente, que es el objetivo original de esta academia.
El embajador Díaz recordó su graduación en la escuela de Periodismo Crlos Septién García, de ciudad México, forjadora de destacados profesionales desde su fundación en 1949. Dijo que su principal mérito personal ha sido el servicio a la sociedad, la promoción y defensa de derechos humanos, de la libertad de expresión y de la convivencia entre pueblos y culturas.
Exhortó a los jóvenes estudiantes a mantener los valores de la paz y el encuentro entre culturas, pueblos y naciones, y agradeció a México por todo lo que le aportó en formación integral, en solidaridad y en el encuentro con raíces milenarias que son orgullo de todos los latinoamericanos.
La Universidad Santander, institución privada, fundada en el 2007, tiene presencia en siete países y en 11 estados mexicanos, acumulando más de 50 mil egresados en 12 licenciaturas y 25 posgrados, de maestrías y doctorados. Se especializa en docencia a distancia y en la actualidad mantiene más de 35 mil alumnos.
Agradecimiento de Juan Bolívar Díaz
Por el doctorado honoris causa
De la Universidad Santander, México
Permítanme expresar mi más profundo agradecimiento a la Universidad Santander, a sus órganos de dirección, especialmente en la persona de su honorable rector, Enrique Javier Navarro Flores, por la generosidad de otorgarme su máximo galardón académico.
Lo asumo básicamente como un reconocimiento a la República Dominicana, cuya representación ostento en México desde hace un año.
Celebro este encuentro con la Universidad Santander, que mantiene convenios con los ministerios de Educación Superior y de la Juventud de República Dominicana y con otras dos instituciones, habiendo aportado al país decenas de miles de becas para la especialización docente que es el objetivo original de esta academia.
Entre los pocos méritos para recibir esta distinción atesoro el ser un egresado profesional de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, de México, que desde finales de los años 40 ha sido palenque de generaciones de magníficos comunicadores.
Acumulo mayores méritos en mi profesión de periodista, ejercida durante medio siglo, habiendo ocupado la dirección de dos diarios, de noticiarios radiofónicos, y durante los últimos 34 años de ejercicio, hasta el 2020, como director de informaciones de Teleantillas, y comentarista y entrevistador de su telediario, defendiendo firmemente la libertad de expresión.
La docencia universitaria por más de 20 años, militancia y dirección del Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales y del Colegio Dominicano de Periodistas, completan mi contribución al mundo de la comunicación.
El ejercicio diplomático ha sido más limitado: dos años como embajador en Perú, concurrente a Bolivia, cuatro de embajador en España, concurrente en Andorra y Guinea Ecuatorial, y ahora el año que llevo en México.
En las Memorias que acabo de concluir, me he definido como un activista social, más que un intelectual. Porque todo lo que he acumulado ha tenido como norte el servicio a la comunidad, militancia en organizaciones, y especialmente en un periodismo centrado en la promoción de todos los seres humanos, de la convivencia y en la defensa de derechos.
Recibo este galardón en un momento de inmensas tensiones internacionales, con la decadencia del derecho internacional y el multilateralismo construidos por la humanidad durante el último siglo.
A los jóvenes estudiantes de hoy, a los de esta casa de estudios, tengo que animarlos a militar en la paz y el encuentro entre culturas y pueblos, y a mantener las inquietudes que enaltecieron las aulas universitarias en las últimas décadas. ¡Que no mueran las ilusiones, las luchas y ni siquiera las utopías!
Mi eterno agradecimiento a México, donde he vivido tres veces, y donde tanto impulso recibí en formación integral, en prácticas de solidaridad, en el encuentro con raíces milenarias que son orgullo de todas y todos los latinoamericanos.
Aquí, en un centro cultural de la UNAM en el bosque de Chapultepec, escuché hace justo 60 años a una de las voces más altas y profundas de nuestra lengua, León Felipe, quien me marcó para siempre al enseñarme a volar “con las riendas tensas, pero refrenando el vuelo, pues lo que importa no es llegar solo y de prisa, sino con todos y a tiempo”.
Juan Bolívar Díaz
Carlos Rojas carlosrojas@embadom.org