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Por Almudena Martínez-Bordiú, corresponsal senior de ACI Prensa y corresponsal de Europa con base en España
Vaticqno, 18 de marzo, 2026.- Escocia ha rechazado convertirse en el primer país de Reino Unido en avanzar hacia la legalización de la eutanasia.
El martes 17 de marzo, el Parlamento escocés bloqueó la aprobación del Proyecto de Ley sobre Muerte Asistida, impulsada por el liberal demócrata Liam McArthur, con 69 votos en contra y 57 a favor.
Tras un intenso debate, que contó con intervenciones tanto a favor como en contra de la propuesta, se decidió que los adultos con enfermedades terminales no podrán recibir asistencia médica para poner fin a su vida.
Entre los parlamentarios que se opusieron, denunciaron especialmente la falta de garantías para prevenir posibles abusos con la nueva legislación. Entre ellas, se incluyó la ausencia de una adecuada atención paliativa, permitir la exclusión de residencias y hospitales contrarios al suicidio asistido, y la protección del derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario.
Un “cheque en blanco” para ayudar a morir
En su intervención, Pam Duncan-Glancy, primer miembro permanente en silla de ruedas en el Parlamento escocés, advirtió que se estaba pidiendo a los parlamentarios “que firmen un cheque en blanco para hacer que sea más fácil elegir morir que vivir”.
Denunció también la crisis en el cuidado social —al “borde del colapso”—, que afecta a personas enfermas con bajos salarios, así como el hecho de que “una de cada cuatro personas que necesita cuidados paliativos en Escocia no los recibe”.
Duncan-Glancy advirtió que, en caso de aprobar el Proyecto de Ley, gran parte de los fondos se desviarían de servicios que ayudan mejorar las condiciones de los enfermos hacia un servicio que facilita la muerte. “Es cuestión de vida o muerte”, subrayó.
“Estaríamos autorizando a los gobiernos a gastar dinero en suicidio asistido en un mundo donde necesitamos desesperadamente dinero en servicios públicos que ayuden a las personas a vivir”, remarcó.
La parlamentaria destacó que “no importa cuán difícil o intolerable pueda ser la vida, siempre debe haber esperanza para un mundo mejor, uno donde tengamos el derecho a asistencia práctica y apoyo para llevar vidas ordinarias”.
La importancia de los cuidados paliativos
Por su parte, el parlamentario Stepehen Kerr recordó que la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio ha declarado que esta práctica “implica llevar a cabo intencionadamente un acto sobre la vida de cualquier persona”.
Advirtió en este sentido que puede haber “una superposición entre el suicidio, la eutanasia y la muerte asistida”, y enfatizó que toda persona que considere terminar con su vida “debe tener acceso a apoyo e intervención de alta calidad para la prevención del suicidio”.
Ruth Maguire, política escocesa del Scottish National Party, quien sobrevivió hace unos años a un cáncer cervical, señaló que, si no hay acceso a buenos cuidados paliativos, los enfermos no pueden decidir libremente.
“Se me hiela la sangre al pensar en estar sentada en una sala del hospital y que un médico me plantee la muerte asistida mientras evaluamos las opciones de tratamiento”, comentó a los miembros del Parlamento.
La enfermera Marie McNair afirmó en su intervención que las personas que ingresan a cuidados paliativos con el deseo de morir terminan deseando vivir nuevamente, después de recibir la atención adecuada.
En la víspera de la votación, los obispos escoceses instaron a los católicos por medio de una carta pastoral a actuar, y apelaron a la responsabilidad de quienes deciden las leyes del país. Alertaron asimismo de las “profundas consecuencias morales” que supondría la aprobación del Proyecto Ley.
Los prelados recordaron también que toda persona “es un don de Dios” y remarcaron que la tarea de la sociedad no es “eliminar el sufrimiento eliminando a quien sufre”, sino “rodear a cada individuo de amor, apoyo y dignidad a su final natural”.