Cultura

Hugo Tolentino Dipp dice que todas las gastronomías son un resultado cultural»

BANI, RD, 24 nov.- «Debemos hacer un esfuerzo orientado a preservar y a crecer lo nuestro con lo mejor que podamos llegar de las culturas ajenas». Así lo expresó el historiador Hugo Tolentino Dipp, durante la conferencia «Trazos Generales del Itinerario Histórico de la Gastronomía Dominicana», dictada en el Centro Cultural Perelló de aquí.

El co-autor del libro «Gastronomía Dominicana, Historia del Sabor Criollo», entiende que las culturas de las naciones poderosas tienden a imponerse por medios diversos sobre los pueblos menos fuertes. Los efectos de esa lógica histórica pueden ser positivos o negativos, y la gastronomía no escapa a esa realidad.

La gastronomía de los pueblos es un producto de su cultura. Para comprender los buenos y los malos hábitos culinarios de un pueblo es obligatorio dirigir la mirada hacia el pasado en la búsqueda de la casualidad que otorga una u otra calificación, afirmó Tolentino Dipp.

«Es preciso ponderar los fenómenos que han incidido en la evolución de la isla de Santo Domingo para conocer las razones que describen la gestación y el alumbramiento de la cultura gastronómica criolla dominicana», continúa.

«Seguir el rastro de nuestra gastronomía nos obliga a reflexionar sobre los problemas del hambre y las diferentes formas de alimentación de los distintos niveles económicos y sociales que han escalonado y estructurado la sociedad de Santo domingo».

La dieta de los dominicanos tiene sus apetencias recurrentes, sus lugares comunes, y sus cotidianos gastronómicos. Y ha sido en torno a esos patrocinios que se ha ido creando todo el amplio recetario de la cocina criolla dominicana».

Tolentino Dipp opina que existe un fondo gastronómico común que define la peculiaridad de nuestra tradición culinaria, pero que esto no significa que todos los dominicanos se alimentan siempre de la misma manera, sino que en todos los niveles de clases perciben unos gustos, unos hábitos y unas técnicas culinarias muy semejantes frente a una vastísima pluralidad de platos.

El conferencista hizo referencia al sincretismo gastronómico que existe entre el Archipiélago de las Canarias, a sus siete islas, con Baní, que se evidencia en ciertos platos de sus cocinas seculares.

Fue en el siglo XVIII, en los años 1763 y 1764, que en una inmigración de de trescientos canarios dio origen a Baní. Por ser ellos los fundadores de este pueblo la historia destinó a los banilejos a ser herederos, entre otras herencias de otros pueblos, de no pocas contribuciones.

2011-11-24 16:07:16