Por: Luis Fernández
Portugal país situado al sur del continente europeo, conformando junto a España la península ibérica, cuya capital y ciudad mas poblada es Lisboa y es uno de los 27 estados que componen la Unión Europea, celebró recientemente sus elecciones presidenciales nacionales, para elegir y sustituir al presidente en ejercicio Marcelo Rebelo de Sousa, que había cumplido dos periodos consecutivos en la presidencia.
En estas elecciones estuvieron registrados unos 11 millones de personas, se realizaron 2 vueltas, ya que en la primera ronda nadie obtuvo la mitad mas uno de los votos, algo que desde 1986 ocurre por segunda vez, la participación de la primera vuelta efectuada el 18 de enero fue de 5,77 millones de personas equivalentes a un 52.39% y en la segunda ronda, del 8 de febrero votaron 5.52 millones igual al 50.03%.
En este proceso electoral portugués participaron 11 candidatos oficiales, de los cuales dos obtuvieron la mayoría de votos para pasar a la segunda vuelta, Antonio Jose seguro del Partido Socialista 31.12% y Andre Ventura de la fuerza de ultraderecha denominada CHEGA con 23.52%, lo que movilizó a muchos votantes, organizaciones y personalidades para propinar una contundente derrota al partido ultraderechista.
Es así como en la segunda ronda entre los dos candidatos uno socialista y otro ultraderechista y producto de esta gran movilización social se derrotó abrumadoramente a las fuerzas de ultraderecha radical que amenazan con su expansión al sistema democrático, la convivencia pacifica, las libertades publicas y difunden un discurso xenófobo, racista y demagógico contra los migrantes.
Antonio José Seguro una personalidad de centroizquierda, partidario de un socialismo moderado, es el gran vencedor de las elecciones presidenciales de Portugal, al obtener en la segunda vuelta electoral el 67% de los votos, uno de los mejores resultados desde 1976, lo que lo convierte en el tercer exsecretario general del Partido Socialista en ocupar el palacio presidencial de Belém.
Seguro, de una personalidad siempre mesurada, conciliadora y no divisoria, es también un humanista respetado, conocido por su sensatez y su probidad, como lo demostraron, entre las dos vueltas, los apoyos y adhesiones procedentes de gran parte del espectro político, en particular los del expresidente de la República y del PSD, Aníbal Cavaco Silva, y los alcaldes de Lisboa y Oporto.
Esta victoria contundente demuestra la preferencia de la mayoría del electorado, con mantener la estabilidad institucional y democrática del Portugal, en medio de una situación donde crecen las tensiones y la polarización, este voto es en defensa de la democracia y en contra de las posiciones extremistas y es una respuesta mayoritaria a favor de la moderación democrática.
El futuro trae grandes desafíos para las fuerzas políticas portuguesas y para el presidente electo, que deberá trabajar con un parlamento y un país fragmentado, frente a una ultraderecha que obtuvo un tercio de los votos, que ha ganado terreno y que tiene una importante fuerza parlamentaria, que utilizará para impulsar políticas más duras contra la inmigración, seguridad y reformas profundas.
Portugal que durante mucho tiempo fue visto como uno de los sistemas mas estables del sur de Europa tras la revolución de los claveles de 1974, movimiento dirigido por un grupo de oficiales jovenes del ejército portugués, contra la dictadura del estado, las guerras coloniales de Africa y la falta de libertades democráticas, tiene una gran tarea por delante que es construir su estabilidad sobre bases firmes.
Lo que a la luz de los acontecimientos actuales parece algo complicado y difícil en una sociedad polarizada y obligada a negociar para tratar de establecer consensos y acuerdos más complejos, por lo que una democracia madura, no se conforma con ganar elecciones, sino con sacar las conclusiones mas objetivas de los resultados electorales y alimentar alternativas creíbles para la población.
El próximo ciclo político que se inicia con estas elecciones presidenciales, será muy importante para determinar si Portugal seguirá siendo una democracia liberal consolidada con un sistema de partidos funcional o por el contrario caminará hacia una dinámica de polarización y fragmentación política y social, que retrase necesarias reformas estructurales.
El pueblo Luso después de este proceso tiene ante si la gran advertencia y peligro que significa la estrategia política de una ultraderecha radical, acostumbrada a una dinámica conflictiva, por lo que la unidad de los portugueses es fundamental para hacer frente a estas políticas que en nada contribuyen al bienestar de Portugal y al fortalecimiento del sistema democrático en esa nación europea.
Luis Fernández, Político, escritor y comunicador
25/2/26 Santo Domingo R.D.
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