París, 24 feb (Prensa Latina) La presidenta del parisino museo del Louvre, Laurence des Cars, presentó hoy su dimisión al jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, quien la aceptó en un contexto de crisis para la emblemática institución.
La noticia causa poca sorpresa, a partir del reclamo de un sector de la oposición de la renuncia de la conservadora e historiadora del arte, muy afectada en su gestión por el robo del 19 de octubre pasado, cuando ladrones sustrajeron del Louvre joyas valoradas en 88 millones de euros, que siguen sin recuperarse.
Des Cars ya había dimitido tras el espectacular robo, pero entonces Macron no aceptó su decisión, postura que cambió esta vez, saludando “el acto de responsabilidad” de la funcionaria.
En un comunicado, la Presidencia de la República subrayó el momento que vive el museo más famoso y visitado del mundo, el cual atesora más de medio millón de obras, unas 36 mil de ellas en exhibición, entre las que destacan la Mona Lisa, la Venus de Milo, la Coronación de Napoleón, la Libertad Guiando al Pueblo y el Escriba Sentado.
El Elíseo insistió en que la institución necesita calma y un impulso fuerte a grandes desafíos de la talla de su seguridad y su modernización.
La víspera, la ministra de Cultura, Rachida Dati, enterró de manera oficial una misión de reorganización del Louvre que había anunciado semanas antes, iniciativa que nunca despegó.
En recientes declaraciones a la prensa, el diputado Alexandre Portier, líder de una comisión parlamentaria activada para indagar sobre la seguridad de los museos franceses, utilizó duras palabras para referirse a la situación del Louvre, escenario que exigió revertir con urgencia.
Portier llamó a Dati a tomar el control del museo, tras criticar a su dirección por la alegada predilección por lo efímero y lo eventual, en lugar de centrarse en crear las condiciones al nivel de la relevancia de la institución.
El robo de joyas que pertenecieron a las emperatrices o reinas Eugenia, María Luisa de Austria, María Amelia y Hortensia no es el único problema que enfrenta la otrora residencia real, afectada por problemas estructurales, incidentes que según fuentes han dañado obras, y protestas de trabajadores que demandan mejores condiciones.
Incluso han sido varios los días en los que el famoso museo ha cerrado sus puertas al público por la huelga de una buena parte de sus empleados.
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