Miami, Florida 24 dic.- Como parte de la jornada de cierre del Primer Festival de Teatro de Pequeño Formato de Miami, ArtSpoken llevó a escena Las hijas, del dramaturgo cubano Ulises Cala, con la dirección general de Yoshvani Medina y la dirección de arte de George Riverón, sin duda uno de los mejores espectáculos del evento.
Se trata de un unipersonal concebido como homenaje a Federico García Lorca (1898-1936) a partir de una de sus obras más conocidas, La casa de Bernarda Alba, esa tragedia cuyo argumento resulta tan familiar a los latinoamericanos, en cuyas raíces culturales se nos aglutinan autoritarismo, secretismo, hipocresía y miedo al qué dirán como parte del costado más oscuro de la herencia hispana.
Empeñado en echar abajo cualquier máscara de índole social, y deseoso de que escuchemos la versión descarnada que tienen para contarnos las mujeres sojuzgadas por la vara de mando de la matriarca lorquiana, Cala recrea la historia original con vigoroso verbo poético, evocando una serie de imágenes que no por brutales carecen de belleza, y acudiendo con acierto a elementos que asoman una y otra vez dentro de la poesía y el teatro del autor granadino ?la luna, la pasión que rompe las bridas de la costumbre, la muerte como trágica solución del deseo, la fuerza de lo femenino corrompido por la represión patriarcal…
Sonya Smith enfrentó el reto de dar vida al enjambre de figuras femeninas que se fueron turnando para apoderarse del hilo narrativo desde su punto de vista y su pasión personal, y llevó adelante el juego escénico con una precisión que confirió a la pieza un ritmo irreprochable.
Odio y desafuero, rabia y erotismo, angustia y picardía tomaron el relevo en la medida en que la actriz se movía por los recovecos de la escenografía, mutando la voz y la actitud corporal, en perfecta concordancia con los efectos de sonido y los acordes musicales que dieron apoyo y magnificaron los parlamentos de Cala.
En tanto la dirección de arte de Riverón le confirió al montaje un sutil refinamiento que sirvió de contrapunto a las pasiones que estallaban en escena, el diseño de vestuario de Angel Lucena, severo y efectivo, contribuyó a realzar la atmósfera un tanto claustrofóbica del drama.
Asimismo, el maquillaje expresionista de Lucena ilustró con efectividad la fisonomía de «las hijas feas» y deseosas, aportando al rostro de la actriz una belleza un tanto deforme y sugiriendo cambios de personaje por medio de detalles mínimos que respaldaron la ductilidad de la interpretación de Smith.
Con el agregado de un diseño escenográfico simple y efectivo, una banda sonora que utilizó la música de Tonit Mir para enmarcar con acierto las variaciones del unipersonal, y un cuidadoso manejo de luces, Las hijas destacó como un trabajo brillante que nos mantuvo pendientes de la magia que hace del buen teatro una experiencia memorable.
2011-12-24 15:14:28