Cultura

«Rigoletto», una producción espectacular

Miami, Florida 3 febrero.- Con una positiva acogida del público se estrenó el sábado la nueva y espectacular producción de la Florida Grand Opera de Rigoletto, de Verdi.

La bella escenografía de Allen Charles Klein, concebida originalmente para la Cincinnati Opera, fue aplaudida acto por acto, pues contribuye en mucho a crear las distintas atmósferas: palacio ducal, mansión apartada, y taberna de las afueras.

También fue aplaudido el toque original de sacar a Rigoletto sin camisa con su joroba durante unos compases de la obertura, bajo un spot luminoso, como para ir presentando al sinuoso personaje. Encomiable idea del director escénico Jeffrey Marc Buchman.

Sin embargo, su «aporte» a la escena final, agregando el espíritu de Gilda, aunque impactante desde el punto visual, le resta dramatismo y fuerza al famoso dúo de padre e hija moribunda. Eso sin contar que cambia el argumento, pues la joven aún no ha muerto.

Pero lo más importante de esta producción es la realización musical donde se lució nuevamente la orquesta de la FGO, esta noche bajo la batuta del energético Andrew Bisantz, quien supo mantener el pulso rítmico de esta extraordinaria partitura sin robar protagonismo a los cantantes. Entre estos, la palma mayor es para Mark Walters, en el rol titular, que no sólo mantuvo su personaje creíble en todas las situaciones, sino que su hermosa voz fue el mejor regalo de la noche. La bella Nadine Sierra también brilló como la inocente y suicida Gilda, su Caro Nome fue el único momento en que el teatro se vino abajo en aplausos. Michael Fabiano, lamentablemente no estuvo a la altura de los otros dos cantantes protagónicos. Después de un primer acto brillante, donde su Questa o quella lo cubrió de aplausos, y también los obtuvo en el dúo romántico con Sierra, su voz comenzó a decaer. Al final, su La donna e mobile dejó mucho que desear, aunque tampoco fue un desastre. Hay que reconocer a su favor que su apostura y presencia escénica, al igual que su talento dramático, vistieron a su personaje de una credibilidad que lo sacó del frecuente cliché, aunque Buchman (como la mayoría de los directores escénicos) no supo explicar visualmente el cambio de ánimo del personaje hacia Gilda. Aunque no está detallado en el libreto tal y como ha llegado a nosotros, el que ella prefiera irse con Rigoletto es lo que decepciona al duque, y pasa de cantar: «Que sepa al fin quien la ama/ que conozca quien soy/ que aunque ocupo el trono/ soy esclavo del amor», a: «La mujer es voluble como pluma al viento».

Muy bien el Sparafucile de Kevin Langan. En cambio, la Maddalena de Dana Beth Miller resultó muy esquemática.

2012-02-03 20:34:23