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Clausura del Festival Jazz Plaza honra al sonero Arsenio Rodríguez

La Habana, 1 feb (Prensa Latina) Con un homenaje actoral del rector de la Universidad de las Artes, Enrique “Kike” Quiñones, dio inicio la penúltima presentación del 41 Festival Internacional Jazz Plaza, dedicada al gran sonero Arsenio Rodríguez, en el Teatro Nacional de Cuba.

Soy Arsenio Rodríguez, o al menos, su espíritu, declamó Quiñones, mientras describía el ambiente habanero de 1952 que conoció el compositor, replicado en la Sala Covarrubias con la iluminación de lámparas y jóvenes modelos con vestuario de la época.

El talentoso pianista cubano Dayramir González guio el concierto Arsenio Rodríguez, más allá del son, musicalizado en su mayor parte por el grupo Tributo, integrado por diferentes artistas como la tresista Enid Rosales y Yosander Estévez, líder de la agrupación Agranel.

Protagonizaron la gala, referentes musicales del país de distintas generaciones: Pancho Amat, Vania Borges, María Victoria Rodríguez, Eduardo Sandoval (padre e hijo), Beatriz Márquez, Haila María Mompié, Maikel Dinza, el Conjunto Arsenio Rodríguez y la agrupación Los Muñequitos de Matanzas.

Hoy estamos rindiendo tributo a uno de los grandes de Cuba, alguien que marcó un antes y un después en la música nacional, introdujo Dayramir González con una sonrisa.

En la década de 1950, cuando el son se tocaba de forma muy tradicional, él tuvo la visión de incluir trompetas, piano y percusión al tres cubano, cambiando su sonoridad, explicó al público.

Asimismo, enriquecieron la presentación cinco estudiantes de la Escuela Nacional de Arte: Alessa, Matías, Osniel, Andy y José Eduardo, quienes con sus respectivos instrumentos demostraron el talento académico cubano, bandera de esta edición del Festival Jazz Plaza.

Durante dos horas, los artistas desbordaron una apasionante alegría al interpretar obras emblemáticas de Arsenio Rodríguez, con arreglos especiales para el espectáculo; entre los temas figuraron Pueblo Nuevo, Mami me gustó, Catalina, Quimbombó que resbala pa´ la yuca seca, Hacheros pa´ un palo, Dundunbanza, y La vida es un sueño.

María Victoria coreó con el público mientras bajaba del escenario; Beatriz Márquez se posicionó con su elegancia insigne junto al piano, Amat trajo consigo un tres eléctrico, inspirado en una creación similar de Arsenio Rodríguez y los Muñequitos de Matanzas despidieron el show con un sabroso Guaguancó.

En cuanto Dayramir González, al igual que la gran figura del son a quien honró esta noche, viaja entre Nueva York y La Habana, pero como él mismo recalcó, Cuba siempre será su casa.

otf/vnl

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