Cultura

Pasión y muerte por las calles del Viejo San Juan Cientos presencian la dramatización del vía crucis

Por Cynthia López Cabán / End.cynthia.lopez@elnuevodia.com

El sol se ponía ayer cuando cientos de feligreses católicos tomaron las calles del Viejo San Juan para rememorar la muerte y pasión de Jesucristo.

A las 5:30 p.m. luego de la reflexión de las Siete Palabras y un servicio que se extendieron cuatro horas, inició la procesión del vía crucis.

«¿De qué acusáis a este hombre?», gritó un hombre que representaba a Poncio Pilato.

Poco después dos hombres con marcas en sus cuerpos simulando golpes y sangre salieron expulsados de la Catedral de San Juan.

«Que es el rey de los judíos», respondieron varios hombres.

En las escaleras del templo, turistas y feligreses tomaban fotos y vídeos de la primera escena de la pasión. Luego entre cánticos la muchedumbre bajó por la calle Fortaleza, donde personas se habían apostado a lo largo de las aceras para ver pasar la procesión, que recorrió las calles Tanca, San Francisco y San José hasta regresar a la catedral para terminar con la escena de la crucifixión.

Antes de la procesión, un grupo de religiosos de las diferentes iglesias del Viejo San Juan predicó las Siete Palabras durante el servicio en la catedral.

Ante un auditorio repleto de personas de todas las edades, el grupo repasó las frases que Jesús pronunció antes de morir en la cruz.

Los religiosos -entre los cuales se encontraba una mujer- resaltaron el mensaje de perdón y de amor de Jesús a pesar de las humillaciones y el dolor al que lo sometieron sus detractores.

También insistieron en la necesidad de buscar ayuda en el Evangelio en momentos de «tinieblas» o de crisis como la que enfrenta la Isla en este momento.

Durante su mensaje el monseñor Roberto González Nieves censuró los valores que promueve el «capitalismo exagerado» y reconoció las preocupaciones que agobian a los puertorriqueños por el aumento en el costo de la vida.

También insistió en el valor sanador de la «palabra» y en la necesidad de buscar en el Evangelio la respuesta a los problemas.

«Somos una sociedad desesperada. Quizás estamos buscando la esperanza en los lugares donde no está», afirmó el prelado, quien camina con bastón tras una operación de la espalda.

Luego, en un aparte con la prensa, apuntó que la Semana Santa suele ser un periodo de calma y tranquilidad en la sociedad.

«Hay una cierta paz que se da en la vida pública, si eso se pudiera continuar durante un año electoral sería de gran provecho porque nuestra sociedad está saturada de la violencia, de la intolerancia, de la estridencia y estos días han estado relativamente libres de esta estridencia y de esos ataques personalistas. Es un momento para que todos reflexionemos y hagamos un propósito en lograr un ambiente más respetuoso, más sano y más digno del ser humano», respondió a preguntas de los periodistas.

2012-04-07 05:46:36