Por Teófilo Lappot Robles
Al cerrar esta corta serie sobre la Guerra de Secesión de los EE. UU. (1861-1865) debo decir que Abraham Lincoln, en el segundo año de su primer período presidencial, emitió una nota ejecutiva declarando libre a todos los esclavos de los Estados Confederados. Aunque era una simple intención de manumisión colectiva contenía aristas que impulsaron las fugas masivas de esas víctimas.
Lincoln, al juramentarse en su segundo mandato, dijo en clara referencia a sus enemigos confederados: “Con malicia hacia ninguno…” Estaba convencido de la justeza de su lucha pero, dadas las circunstancias prevalecientes, su discurso de referencia fue pronunciado con el cuidado parecido al que usan los arqueólogos limpiando las piezas de un yacimiento.
La rendición de los confederados fue el 9 de abril de 1865. Se formalizó mediante una pieza histórica, no simbólica ni declarativa, sino vinculante con el proceso de la eliminación de la esclavitud de los negros en EE. UU. Cinco días después Lincoln fue muerto en un teatro de Washington por un asesino solitario. En agosto de 1866, en consonancia con los hechos precedentes y ya con los cañones apagados, su sucesor, Andrew Johnson, anunció el fin de la Guerra Civil.
Batalla de Gettysburg
En la referida Guerra Civil se produjeron muchas batallas entre unionistas y confederados: unas fueron de dinámica oportunista, por su estilo de sorpresa, y otras se efectuaron de manera planificada. Pero tal vez la de más resonancia, por su impacto, fue la que se libró en la pequeña ciudad de Gettysburg, en el sur de Pensilvania.
Dicha batalla fue llevaba a cabo durante los días del 1 al 3 de julio de 1863. Las tropas victoriosas fueron dirigidas por el general George Meade. El jefe de los derrotados fue el general Robert E. Lee. Ese encuentro armado fue muy importante en la Guerra de Secesión. Su resultado equivalió a un torpedo lanzado en la línea de flotación del pesado barco de la esclavitud de negros en el sur estadounidense.
El análisis de los hechos de Gettysburg permite concluir que la métrica castrense de ese momento indicaba que era casi seguro que los antiesclavistas se impondrían a los esclavistas. Dicho eso a pesar de la narrativa ayuna de verdad que pregonaban algunos publicistas confederados, quienes sesgaron en sus escritos la opinión, por ejemplo, del neerlandés Hugo Grocio en su obra titulada “el derecho de la guerra y de la paz”.
Además de los dos principales líderes militares involucrados en la citada Guerra de Secesión (los generales Ulysses S. Grant y Robert E. Lee), es pertinente señalar que también tuvieron participación destacada en ella otros hombres de armas. Entre ellos los siguientes:
General George Brinton Mc Clellan. Fue designado por Lincoln en 1861 como jefe del Ejército unionista. Pronto se volvió muy cauteloso y con frecuencia no cumplía las órdenes presidenciales. Fue destituido en noviembre de 1862.
El egocentrismo de Mc Clellan contribuyó a la merma de su carrera militar. De él escribió el historiador Stephen W. Sears que perdió “su coraje moral” y “la voluntad de mando lo abandonó”. (Manual titulado “To the gates of Richmond”).
En su autobiografía La propia historia de Mc Clellan trató de explicar, sin mucha fortuna, sus motivos para insubordinarse. Por su lado la historiadora Doris Kearns Goodwin escribió en Equipo de Rivales (biografía de Lincoln) que dicho general tenía “tendencia al autobombo y a una autojustificación injustificada”.
Thomas Jackson, fue apodado Muralla de piedra (Stonewall). Era un general confederado que sobresalió en diversos combates por su valentía y audacia. Iba a la vanguardia de sus tropas. Murió a los 39 años, víctima de neumonía y complicaciones derivadas de las heridas que sufrió de fuego amigo en una ronda nocturna.
James A. Garfiel. Nació en una cabaña de madera. En sus primeros años de vida tuvo precariedades familiares, lo que no le impidió adquirir conocimientos en varias ramas del saber. Al estallar el conflicto armado entre los esclavistas y los abolicionistas (1861-1865) se enroló en el ejército unionista. Participó activamente en varias batallas en las que no se andaba con zarandajas. Alcanzó el rango de general de dos estrellas.
Antes de involucrarse en la guerra ejerció como abogado y fue senador en representación de Ohio, su Estado natal. Tomó posesión como presidente de Los Estados Unidos de Norteamérica el 4 de marzo de 1881. Al poco tiempo fue herido y murió en septiembre de dicho año. Tenía 49 años. De él se escribió, en una paradoja vivencial, que “era un político sombrío y noble mártir”.
George H. Thomas. Era nativo de Virginia, el centro de la esclavitud de los negros en los EE. UU., pero fue un general unionista que se distinguió en feroces combates contra los confederados. Su dinámica de lucha consistía en ir al frente de las tropas bajo su mando.
Por actuar así criticaba a los comandantes que dirigían sus soldados desde las llamadas salas de situación, sin exponerse a los peligros personales, o cuando más desde la retaguardia. Logró varias victorias decisivas. El 19 de septiembre de 1863, luego de violentos enfrentamientos en Georgia, lo apodaron la Roca de Chickamauga.
James Longstreet. Jefe militar esclavista que calculaba con frialdad pasmosa los ataques al enemigo desde ángulos defensivos. Fue general de tres estrellas que demostró en los campos de batalla el esplendor de su astucia militar. Luego de terminada la guerra se convirtió en un reconocido diplomático y administrador empresarial al servicio de varios gobiernos, desde Ulysses S. Grant hasta Theodore Roosevelt.
Nathan Bedford Forrest. Este personaje fue dueño de grandes algodonales y hatos ganaderos y trapicheaba vendiendo como mercancías a esclavos negros. Al comenzar la Guerra Civil, sin tener ningún entrenamiento militar previo, se integró como raso al ejército de Los Confederados. Cuatro años después ya ostentaba el grado de general de tres estrellas. Se le atribuye haber creado tácticas de combates para el cuerpo de caballería que usaban los esclavistas.
Al terminar la Guerra de Secesión Forrest tuvo una participación significante, junto a otros generales confederados, en el terrible grupo supremacista blanco conocido como Ku Klux Klan, bajo cuyo lema de violencia contra los negros todavía se cometen abusos en diferentes lugares de EE. UU.
William Sherman.General antiesclavista caracterizado por ser ungran estratega militar y experimentado ejecutor de tácticas bélicas. De las varias batallas que ganó una de las más significativas ocurrió en Atlanta, en 1864. Aplicó el concepto de guerra total, arrasando todo lo que encontraba a su paso arrollador por el territorio que controlaban los confederados; especialmente al dirigir sus guerreros hacia la costa atlántica. Cuando el general Grant ascendió a la presidencia, en 1869, designó a Sherman comandante general del Ejército de USA.
Philip Sheridan. Sobresalió como general unionista dirigiendo batallones de caballería y una bizarra infantería que hizo honor al milenario calificativo de esa rama militar como “la reina de las armas”. Su dureza de carácter quedó demostrada practicando el concepto de “tierra arrasada” contra los esclavistas del sur. En 1883 fue designado comandante general del Ejército de EE. UU., cargo que desempeñó hasta su muerte ocurrida el 5 de agosto de 1888.
Tres historiadores estadounidenses, al describir la Guerra Civil (1861-1865), resumieron sus criterios así: “La esclavitud, desde luego, se había acabado…la esclavitud no cedió a la libertad…durante otros cien años la mayoría de los negros no pudo disfrutar aquellos derechos que la guerra y las enmiendas constitucionales habían tratado de asegurarles”. (Breve historia de los Estados Unidos. Fondo de Cultura Económica, México, 1995. P.397 S.E. Morison. H.S. Commager y W.E. Leuchtenburg).
Teofilo Lappot teofilolappot@gmail.com