Beijing, 4 ene (Prensa Latina) El secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por Estados Unidos es considerado hoy aquí como una violación del derecho internacional que responde a objetivos estratégicos de Washington dentro de la región.
El director del Instituto de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, Sun Yanfeng, afirmó que Washington “volvió a colocar su derecho interno por encima del derecho internacional”.
En este sentido, señaló a The Paper que Estados Unidos justificó la acción con acusaciones de narcotráfico basadas en leyes internas y órdenes judiciales propias, sin presentar pruebas verificables.
El experto subrayó que el principio de igualdad soberana de los Estados y la no injerencia prohíben la aplicación extraterritorial de la legislación nacional contra jefes de Estado.
Sun recordó que una acción similar ocurrió en 1989, cuando Estados Unidos invadió Panamá y capturó a su líder bajo cargos de narcotráfico, lo cual calificó como un precedente peligroso.
De acuerdo con el analista, más allá de la retórica del narcotráfico, la operación responde a objetivos estratégicos de Washington, entre ellos debilitar a Venezuela como actor regional contrario a Estados Unidos y con estrechos vínculos con China y Rusia.
Sun apuntó además que factores de política interna estadounidense, como la agenda electoral y el discurso sobre drogas e inmigración, influyeron en la decisión de Washington.
Asimismo, la intención de Estados Unidos de apoderarse de los recursos energéticos del gigante sudamericano fue clave en la campaña de agresión, ataque y secuestro del presidente.
El experto indicó que la comunidad internacional expresó rechazo a la acción, mientras gobiernos latinoamericanos alertaron que este método puede repetirse contra otros países de la región.
Sun advirtió que el suceso podría profundizar divisiones políticas en América Latina y aumentar la inestabilidad regional.
Actualmente la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia de Venezuela, en medio de presiones internas y amenazas externas, según el análisis.
El especialista consideró que esta es la primera intervención directa de Estados Unidos en América Latina en el siglo XXI y ocurre tras la reciente adopción de la nueva estrategia de seguridad estadounidense.
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