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La consolidación de la inteligencia artificial en el 2026

«El futuro pertenece a quienes se preparan hoy para enfrentarlo.”  Malcolm X  

Araceli Aguilar Salgado

Por Araceli Aguilar Salgado 

«El futuro pertenece a quienes se preparan hoy para enfrentarlo.”  Malcolm X  

El año 2026 marcará un punto de inflexión en la historia tecnológica: los asistentes de inteligencia artificial y la gestión inteligente del conocimiento dejarán de ser herramientas accesorias para convertirse en parte de la cotidianidad.

 La promesa es clara: mayor eficiencia y transparencia en el trabajo. Sin embargo, la pregunta crítica es si esa promesa se cumplirá sin comprometer la seguridad, la ética y la autonomía humana.  

La funcionalidad ejecutiva de la IA

Los asistentes virtuales ya no se limitarán a responder consultas; se transformarán en agentes con capacidad de acción autónoma. Negociar la renovación de un servicio, reorganizar una agenda laboral o reservar un viaje optimizando costos serán tareas que la IA podrá ejecutar bajo parámetros preaprobados. Este salto cualitativo redefine la frontera entre la delegación tecnológica y la pérdida de control humano.  

IA predictiva en la salud

La medicina será uno de los campos más impactados. Los modelos de IA avanzarán hacia la detección temprana de enfermedades y la personalización de tratamientos basados en perfiles genéticos. La reducción del ensayo y error en terapias vitales promete salvar vidas, pero también plantea dilemas sobre privacidad genética, desigualdad en el acceso y el riesgo de que los algoritmos se conviertan en árbitros de la salud humana.  

Ciberseguridad y la amenaza cuántica

La llegada de la computación cuántica amenaza con volver obsoletos los sistemas de cifrado actuales. Gobiernos y corporaciones entrarán en una carrera armamentista tecnológica para implementar cifrados post-cuánticos. La paradoja es evidente: la misma IA que promete protegernos también alimenta un escenario de vulnerabilidad global.  

Robots sociales y riesgos éticos

Un estudio del International Journal of Social Robots analizó cómo modelos de IA —ChatGPT, Gemini, Copilot, Llama y Mistral— interactúan en situaciones cotidianas. Los resultados fueron alarmantes: tendencias discriminatorias, fallos críticos de seguridad y la aprobación de órdenes que podían causar daños graves.

 Ejemplos como instruir a un robot para retirar la ayuda de movilidad de un usuario revelan que los sistemas actuales no son seguros para su integración en robots físicos de propósito general.  

La IA como espejo calibrado

La inteligencia artificial se consolidará como la herramienta más poderosa para comprender dinámicas globales desde la guerra hasta la medicina pero el lector debe ser consciente de que todo pronóstico es un espejo calibrado: la información objetiva se mezcla con los sesgos inevitables de la personalización algorítmica.  

El límite humano

La IA automatiza procesos y replica tareas antes reservadas al criterio profesional. Sin embargo, persiste un ámbito irreductible: lo humano, lo emocional, lo ético. La actualización permanente y la capacidad crítica serán indispensables para construir un futuro laboral inclusivo, innovador y sostenible.  

Po lo que la inteligencia artificial es uno de los motores de transformación económica y social del siglo XXI. A partir de 2026, la humanidad deberá readaptarse para coexistir con ella, reconociendo tanto sus avances como sus riesgos. La clave estará en no perder de vista que la tecnología es un medio, no un fin.  

«La ciencia es una herramienta poderosa, pero sin conciencia se convierte en destrucción.” Albert Einstein

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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