Por Anubis Galardy
La Habana, 11 may (PL), 2:14 pm.- La Bienal habanera saldrá hoy al paso de los citadinos con las artes visuales invitando a un diálogo interactivo, a compartir el riesgo y la aventura, la sorpresa, afirmaciones y negaciones inherentes al proceso creativo.
A tono con una corriente en marcha, la capital cubana se convertirá en una inmensa galería a cielo abierto, un espacio común de convivencia -sin menoscabo de los muros convencionales del museo- donde artistas de distintas edades, indagaciones y estilos echarán a andar sus obras plásticas.
Según cifras oficiales, 185 creadores de 43 países, y más de 400 cubanos animaran un acontecimiento visual enfocado a resaltar la riqueza y valores del Tercer Mundo. Muchos la califican como la Bienal de los jóvenes por el predominio de expositores estimables, que emergen con talento y capacidad de invención en el horizonte de la plástica.
Una juventud perceptible incluso, más allá de la edad, en la lozanía y audacia de creadores de larga andadura, abocados al arte con el mismo susto de la creación, la misma sensación de salto al vacío, la misma pasión sin mesura de los principiantes.
Tal es el caso, entre otros, del cubano Manuel Mendive, a quien toco la víspera abrir el sendero de la oncena Bienal con un espectáculo audiovisual de gran envergadura: cuerpos vestidos solo con el ropaje de la pintura, bailarines, artistas circenses, un coro de 100 voces de la Opera Nacional cobijado bajo una tela de forma ovoide, que desgranó sonidos guturales, ruidos, vocalizaciones.
Las cabezas -así rotuló Mendive su proyecto- recorrieron las céntricas sendas del Paseo del Prado habanero, escoltadas por caballetes rodantes portadores de cuadros y esculturas.Un universo con sustento en las raíces afrocubanas, un microcosmos devenido al final performance, a un costado del Capitolio.
Como colofón el Preludio número cuatro de Chopin, al piano las manos privilegiadas de Frank Fernández.
Con una signficativa presencia de artistas de Africa y Medio Oriente -entre ellos el sudafricano Steven Cohen, el marroquí Batoul Shimi y el palestino Rafat Asad-, la nave de la Bienal avanzará viento en popa hasta el 11 de junio.
En la ciudad antigua funcionarán 23 espacios tradicionales: galerías, el Gran Teatro de La Habana, cines, el Castillo de la Real Fuerza, hoteles y la iglesia de San Francisco de Paula.
Junto a ellos la espléndida avenida del malecón habanero desplegando su seducción sobre los transeúntes. Estos espacios abiertos, multiplicados en cinco municipios citadinos, serán sin duda los más codiciados.
Los organizadores los llaman espacios robados. Valdría más bien llamarlos espacios devueltos, por reintegrar al arte un dominio que debe pertenecerle.
En el grupo de los noveles, destellan los egresados de las escuelas de arte de la isla, atrevidos, osados, irreverentes, en busca de lo auténtico nuevo como hallazgo o descubrimiento de la mirada entrenada, alerta, perforando la costra de la rutina.
Vale citar entonces a Grthell Rasúa, quien derriba patrones establecidos, desconoce fronteras y subvierte lo desechable e incluso repulsivo transformándolo en valor estético.
Ella trabaja con fluidos corporales humanos como la sangre, la leche materna, el semen, las lágrimas, el cerumen e incluso el excremento, sometiéndolos a un proceso de deshidratación para insuflarles una dimensión reivindicadora que junte lo útil con lo bello.
Podemos hacer de algo desagradable todo lo contrario. Ese es uno de mis grandes desafíos, y para asumirlo utilizo materiales culturalmente ignorados, afirma.
Y es que el artista, como lo definiera Picasso «es un receptáculo de emociones procedentes de cualquier lugar: del cielo, de la tierra, de un trozo de papel, de una figura que pasa, de una telaraña».
Muestras colaterales en el Parque Morro- Cabaña y en el Pabellón Cuba, 10 proyectos colectivos de creadores de diferentes generaciones y países y seis propuestas itinerantes recorrerán la ciudad, sin olvidar exposiciones conjuntas de cubanos residentes en la isla y en el exterior.
La Bienal, en suma, devenida centro aglutinador de lenguajes expresivos, innovadores, provocativos, reflexivos. La Habana como un lienzo infinito. El arte, a sus anchas, crepita, bulle.
2012-05-11 18:18:00