Bogota 28 mayo (5:42 pm)._El extraño encuentro entre la fidelidad a lo pactado y la improvisación del momento es lo que determina que las artes estén vivas. Sin embargo, las cabezas directivas del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo poco han dejado al azar durante estos dos años de actividades, que comenzaron a celebrarse en grande con Inxilio: el sendero de las lágrimas, montaje profesional del Colegio del Cuerpo, bajo la dirección general de Álvaro Restrepo, exhibido el pasado fin de semana en este recinto destinado a la cultura.
El modelo de gestión del complejo cultural Julio Mario Santo Domingo es innovador porque en él se integran prácticas públicas con iniciativas privadas. Se trata de un espacio que depende de la administración distrital, pero que necesita sostenerse con recursos privados provenientes de alianzas con patrocinadores, y que requiere también de la contribución decidida de los espectadores, quienes al adquirir sus boletas se han convertido en pilares fundamentales para el sostenimiento de este escenario ubicado en la zona norte de Bogotá.
La diversidad de su programación, establecida con muchos meses de antelación, ha incluido la presencia de la West-East Divan Orchestra, del director argentino Daniel Barenboim, la sobriedad escénica de la cantante de Cabo Verde Cesária Évora, el virtuosismo del violinista Itzhak Perlman, el acople estético del Ballet de Leipzig y la entrega interpretativa del uruguayo Jorge Drexler, entre muchas otras propuestas, y ha hecho que se erradique el uso de la expresión en singular ?público?, para hacer referencia al plural, por eso se habla de los públicos del Teatro Julio Mario Santo Domingo.
El escenario subió el telón por primera vez el 26 de mayo de 2010, y bajo la coordinación de Ramiro Osorio se estableció que no sólo sería auditorio de grandes espectáculos musicales, de majestuosas interpretaciones de danza tanto clásica como contemporánea y de piezas del teatro nacional y extranjero (vale recordar que en él se presentó en dos oportunidades el reconocido actor estadounidense John Malkovich con La comedia infernal), sino que también sería productor de sus propias propuestas.
La historia del Teatro Julio Mario Santo Domingo como productor de montajes comenzó hace justamente un año, cuando exhibió Viva Madrid, una antología de la zarzuela, obra en gran formato que incluyó la participación de más de 200 personas en escena y cuya producción requirió, por ejemplo, 690 trajes de época y un número indeterminado de pelucas, faroles, fuentes y bicicletas. Después de esa prueba de fuego, muchas han sido las jornadas culturales que se han llevado a cabo en el complejo cultural.
Desde hace dos años la actividad en el Teatro Estudio y en el Teatro Mayor no ha parado un instante. Prueba de ello son las 245 funciones y los 170.077 espectadores que además de admirar sus instalaciones han respaldado su gestión con aplausos y ovaciones. La cultura está viva y el complejo Julio Mario Santo Domingo se sintoniza con esa vitalidad.JB
2012-05-28 21:41:04