Cultura

Soler, un artista colombiano, le apuesta a un arte comprometido con la sociedad

Bogota, Colombia 1 julio (12:35 pm).- Para el creador de Soler StudioHub, un nuevo espacio en la ciudad para propuestas e ideas artísticas potencialmente subversivas, el arte es un arma de lucha y confrontación social.

Alejándose del arte que sólo viste las paredes, Soler, como prefiere ser llamado, afirma que su proyecto «Vive ahora, muere después», invita a pensar el arte como una estrategia de resistencia y como medio para hacer visible las injusticias y las infamias, condenadas a la invisibilidad y al silencio.

«Es importante que haya una reacción integral por parte de los artistas y que tomen una posición y que se comprometan con las problemáticas emergentes de la realidad social. Que hagan frente a los conflictos sociales, políticos y culturales de los lugares que habitan», comenta el artista, quien se inspiró en la historia del ciclista Mauricio Soler para utilizar su seudónimo.

«Cuando estaba terminando de reformar este espacio cultural, me enteré del grave accidente del reconocido ciclista colombiano. Resulta que él se estrella en Europa y cae y sobrevive. Hace poco salió del coma. Quería rescatar esa figura de lucha, de persistencia, de existencia y de sobrevivencia», dice Soler.

Una antigua casa en Teusaquillo, olvidada por años y donde se rumora que vivió Jimmy Salcedo, es ahora el lugar de encuentro para artistas nacionales e internacionales interesados en generar una reacción social a través de sus obras.

Soler la sacó de las ruinas y la restauró durante casi dos años manteniendo los rasgos arquitectónicos tradicionales de las viviendas de la localidad. Durante este mes, nueve artistas provenientes de Argentina, Francia, Colombia, Grecia y Brasil estarán presentando sus trabajos.

En las obras, según el artista e historiador Santiago Rueda, «encontramos las pulsiones que constituyen la vida de hoy: ironía, mercantilización, fetiches, creencias, adicciones, venenos, medicinas y humor». Hay piezas que reflexionan sobre los embates del neoimperialismo y sobre cómo nos hemos acostumbrado a la violencia, unas hacen una parodia del mercado del arte, mientras otras simplemente se interrogan sobre el sentido de nuestros deseos y fantasmas.

Esta enorme casa que puede albergar obras de gran formato no es el único espacio que Soler tiene destinado para el arte. También creó una empresa con proyección internacional llamada Uno Es, que abre una ventana comercial para que, a parte de las selectas y exclusivas galerías, los artistas tengan un espacio virtual para vender sus obras al público del común. «La idea es que se implementen modelos y estrategias de desarrollo comercial y artístico. Todo por internet».

Con un proyecto de intervenciones públicas y privadas, donde el arte se toma las calles y espacios no habituales para llamar la atención sobre conflictos y necesidad que afectan a la población, Soler pretende unir distintas fuerzas. «No son sólo los artistas. Para que este gran proyecto funcione es necesario trabajar unidos y crear alianzas con organizaciones culturales, instituciones privadas y grandes empresas que apoyen el arte», concluye Soler.

2012-07-01 16:37:45