Santo Domingo RD 12 noviembre.- Don Quijote, montaje de ballet en tres actos que presentó el Ballet Estudio Doris Infante, en Bellas Artes, es una de las muestras del poder que radica en la educación para crear los relevos que el arte, en sus expresiones diversas, necesita tener a mano.
Además, la forma en la cual se concreta en deleite estético el quehacer y la disciplina que demanda una expresión tan exigente como la danza clásica.
Doris Infante, maestra de ballet que ha entregado a la juventud y la niñez del país, en los últimos diez años, su capacidad de educadora y paciencia como líder de un arte de ritmos y silencios, cuerpos y almas que se adiestran en uno de los quehaceres más nobles de la humanidad.
Con toda seguridad que, pese a dificultades e incomprensiones del pasado, debió sentirse el sábado en la noche, en la sala Máximo Avilés Blonda, del Palacio de Bellas Artes, cuando los cerrados aplausos de un público comprometido como cómplice y exigente (nada menos que los padres y madres de sus alumnas).
La ovacionaron desde el alma, el buen empeño de hacer arte danzario de primer nivel, para sus edades y entrenamiento, a partir del talento infanto-juvenil que la existencia ha puesto en sus manos.
Desde luego, no hablamos de una labor exclusivamente de la profesora Infante, ya que se trata de un empeño colectivo en el que registrar la disciplina y el entusiasmo, pese a que pudieran doler mucho las coyunturas óseas de tanto repetir una misma escena, de su elenco, tanto el infantil como los pujantes jóvenes que entregaron a escenario cuanto pudieron..y mucho mas.
A la suma de factores de este Quijote en Danza Clásica, el aporte de Marianella Sallánt, directora del Ballet Nacional Dominicano, quien con gusto y solidaridad entre artistas, accedió a entregarle algunas de sus primeras figuras para el eje protagónico de este montaje.
Infante, quien debe alguna vez escribir su experiencia como maestra y guía de la danza, estuvo tras bastidores en la dirección y supervisión de cada entrada y salida, en el desempeño y seguimiento de los tiempos, los giros y modelos del giro al aire.
De esta forma aseguró que, la calidad expresiva de su masa de ejecutantes diera justo en el centro del
gusto de la platea, integrada por padres, madres, hermanos y hermanas de quienes lucían desde el entablado, como los ejecutantes del más amable gesto del artede la danza.
La conocida historia de Quijote, montada con dignidad y pese a tener como precedentes un magnifico espectáculo teatral con el cual el Teatro Nacional celebró su 39 aniversario, no arredró a la maestra que acometió la tarea, sin importarle para nada la casi inevitable línea de comparaciones entre uno y otro. Pese a sus diferencias en el género, el tema es el mismo y los recursos para cada montaje, desiguales.
Infante, desde su percepción empoderada del baile en la expresión más noble, se sabía en capacidad para lograr un montaje digno. Tal cual ha sido.
El prólogo y sus tres actos, este Don Quijote, muestra nueva vez el poder de la enseñanza como forma de perpetuación de los mejores actos de que es capaz el ser humano, y sirve de ejemplo a una sociedad que se regodea en valores insanos y actitudes socialmente despreciables.
Estos danzantes, de todas las edades y destrezas, enviaban a la conciencia de la nación toda, el mensaje de que es posible dar lo mejor de cada quien, para que esa gran empresa y proyecto nacional que es el país, se encamine de otra forma hacia un mejor destino.
La dirección técnica y artística (Doris Infante); música (Ludwing Minkus); coreografía (Doris Infante, sobre la versión original de Marius Petipá/Alexander Gorski); escenografía (Ana María Nardo/Francisco Guanabacoa).
2012-11-12 17:28:30