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A Pleno Sol; Cámara de Cuentas

diariodominicano.com

Por Manuel Hernández Villeta

Santo Domingo, R. D., 31 marzo, 2025.- La Cámara de Cuentas es una institución que necesita remozarse. Los escándalos se repiten en cada periodo. Ahora es el momento de escoger a profesionales capaces, lejos del partidismo y que puedan realizar un buen trabajo.

Pero el análisis de los candidatos indica que la fuerza la tendrá el Partido Revolucionario Moderno y la sociedad civil. Todavía es tiempo de que haya un reparto equitativo con los sectores de oposición.

El mejor camino no es buscar a un predestinado, sino que el organismo sea operativo y para ello tiene que contar con el visto bueno de todos los partidos políticos.

Es la equidad, y como en el país se manejan las instituciones. Lo ideal es que vayan personalidades independientes, pero cada día es más difícil encontrar a los sin partidos.

También está la llamada sociedad civil que busca controlar los organismos, desdeñando a los partidos políticos, pero beneficiándose de ellos. Una cámara con la sola representación del PRM sería un fracaso.

Cierto que el presidente o la presidenta tendrá un fuerte impulso del partido de gobierno, pero hay cuatro cargos que se deben distribuir de forma equitativa. Es la fórmula que mejor resultado da.

La principal  tarea de las nuevas autoridades será rescatar un organismo del cual se desconfía y que tiene mala imagen ante la mayor parte de la población. Ello conlleva que su trabajo no tiene credibilidad, y sus auditorías no convencen.

Van nuevas cabezas a la Cámara de Cuentas, pero en el tren burocrático hay que hacer cambios profundos.  Es el  organismo entero que no inspira confianza, hay que remover sus cimientos y hasta pintar las paredes.

Una inquietud es como una institución de tanta importancia ha ido descendiendo  y se ha convertido en una carga, en vez de un fiscalizador. Ahí está el problema, nadie vigila a la Cámara y sus funcionarios actúan como les viene en gana.

Y así el organismo no pude seguir. Lamentable que los pasados miembros  ignoraron todas las críticas públicas y se lanzaron a aspirar para continuar en el cargo, siendo tajantemente rechazados.

Hay dependencias del Estado que tienen que ser auditadas y se necesita una Cámara de Cuentas fuerte y poderosa. Ahora mismo es difícil hacer vaticinios, cuando solo hay aspirantes. Si no se confía en la Cámara, mucho menos en sus auditorías.

¿Qué se puede esperar ahora?. Ninguna promesa es válida si desde el primer día no se trabaja por limpiar a esa institución, que está en el descrédito. Que se tomen el tiempo que sea necesario para hacer una reorganización a lo interno.