UNA HISTORIA DE MISERICORDIA
DIOS ESTÁ CERCA: La piedad gloriosa está ahí, con su compás resignado, a la espera de la conversión para poder avanzar por el camino de la bondad/verdad. La esperanza y la paciencia van juntas. Pensar siempre que el Señor nos acompaña, que nunca, ¡nunca la muerte será victoriosa! Lo significativo es la expectativa y la confianza en las adversidades.
I.- EL FUEGO DEL AMOR OMNIPOTENTE
Consagro, mi todo, al Señor:
El indiviso cuerpo se aliviará,
y el alma mía colmará la sed;
ante el beato deseo que pido,
pues la vida es de las alturas.
Alcemos los ojos y veamos,
la ruta de salida de esta fosa;
reconozcamos la invocación,
asentemos nuestra esperanza,
el anhelo liberador de la cruz.
Venga a nosotros la palabra,
y el verbo sincero del verso;
el apropiado pulso servicial,
que sabe hallarse y ser amor,
con la viva pasión del querer.
II.- LA ARMONIOSA GRACIA CELESTE
Estamos llamados a caminar,
a transitar por el ser que soy,
para reencontrarnos reunidos,
y hermanados por la certeza,
de añorar la afinidad a Jesús.
Por esa querencia del Padre,
fuimos protegidos por la luz.
Marchamos siempre en alza,
sobre el cielo que nos realza,
y la tierra que nos reproduce.
La propagación está en darse,
en sembrar el bien y en vivir,
sin otra aspiración que amar,
pues si resistimos sin decaer,
no habrá caída sino un brotar.
III.- EL ACUERDO DE DIOS CON LAS GENTES
La solidez en la fe es básica,
para impedir los derrumbes,
y contener los desconciertos,
con vínculos que fraternizan,
pues la certeza pone alianza.
Quien aspira a ser clemente,
necesita de un orar continuo,
precisa de un corazón fuerte,
clausurado al vil encantador,
pero abierto al Ser Supremo.
Abandonemos todo egoísmo,
sólo el Creador nos da gozo;
dejemos entrar su humildad,
para acercarnos mutuamente,
y hallar en el afecto la dicha.
Víctor CORCOBA HERRERO
22 de marzo de 2025.-