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A Pleno Sol; Los buhoneros

diariodominicano.com

Por Manuel Hernández Villeta

Santo Domingo, R. D., 26 de julio, 2024.- Los buhoneros constituyen un gran dolor de cabeza. Se establecen donde les viene en gana y esgrimen que son padres de familia o madres solteras. Quieren ser arropados por el paternalismo del Estado. Pero hay órdenes que cumplir y ejecutar.

Con el buhonero hay un gran problema social. Es una masa que no cabe en las nóminas de las empresas privadas. En su mayoría tiene poca escolaridad, y la más de las veces  es indisciplinado y no acepta las normas de conducta del trabajo formal.

Si bien los buhoneros deben ser respetados y no se les pueden negar sus derechos humanos, no es aceptable que se adueñen de espacios que son de todos los ciudadanos. La arrabalización  no puede ser permitida. Derecho a la informalidad, pero no al desorden y la arrabalización.

Las principales vías de la ciudad son convertidas en un arrabal por la masa de buhoneros y eso no se puede permitir. Una cosa es el derecho a ganarse la vida en el mercado informal, y otra a convertir la ciudad en un gran basurero.

Las principales avenidas, Duarte, Mella y la calle El Conde están llenas de buhoneros que afean el medio ambiente. Hasta la Duarte con París está de nuevo arrabalizada, a pesar de los esfuerzos para mejorar esa zona.

Los alrededores del Parque Independencia también tienen el desagradable aspecto que proporcionan los vendedores de chucherías, sin que nadie les llame la atención. Ahí está el problema, no se habla con ellos, no se les educa sobre el respeto ciudadano a las vías públicas, y un día, la única solución es el desalojo.

El comerciante informal tiene que respetar las leyes, la ciudad nos pertenece a todos. En ocasiones las autoridades dejan pasar debido a la alta carga social de los desalojos. Nadie se puede adueñar de calles y avenidas para hacer allí lo que les venga en gana. Ahí deben entrar las autoridades.

A los buhoneros hay que respetarle sus derecho humanos, se les debe dar la oportunidad de que trabajen en sus mesas, al desalojarlos se les instruir sobre  facilidades para que se establezcan en otro sector.

La informalidad sin atención y educación no se puede permitir. Los dos son culpables. Los organismos del Estado que  les desaloja no les puede garantizar el pan diario, y los buhoneros se tornan irresponsables y medalaganarios, lo que no se puede permitir en una sociedad civilizada.